Festival Blogs de Nicarawa

jeudi 11 juin 2009

Navidad, rótulos y Revolución nicaragüense

Jorge Vega

En las rotondas de Managua todavía es válido cantar “ We wish you a merry christmas, We wish you a merry christmas and a happy new year!” o “Navidad, navidad feliz Navidad es un día de alegría y felicidad!, eso gracias a los árboles de navidad colocados en todas las rotondas de la capital. Árboles que se hacen acompañar de un gran cuadro en la parte superior con el número 30, haciendo alusión a los 30 años de la revolución nicaragüense; 30 años de “libertad, paz y progreso”.
Resulta espeluznante que un hecho histórico como la revolución nicaragüense sea celebrada con un acontecimiento sin relación alguna como lo es la navidad.
La navidad es sinónimo de unión, reconciliación, alegría, regalos, paz, es un tiempo para olvidar los rencores, minimizar los conflictos y renovar la confianza en las personas que nos han fallado o a quienes hemos decepcionado. Navidad se celebra en Diciembre, no durante todo un año.
La revolución nicaragüense, sin entrar en detalles, fue el resultado estratégico de unión nacional contra el primer dictador nicaragüense, en ese entonces, de tendencia liberal; Somoza.
Ortega con fuertes posibilidades de coronarse como el segundo dictador nicaragüense y llevarse el Oscar por su magistral actuación en “Defendiendo a Cuba contra el imperio” en la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, está desarrollando estrategias de marketing político mal logradas, prueba de ello son los cuadros con el número 30 sobre los árboles de navidad en pleno mes de Junio y por extensión a las lluvias.
Lo rótulos con la imagen del presidente con una de sus manos levantada al cielo, está bien lograda, demuestra fuerza y disposición de su parte con los ciudadanos, es como: “Estamos juntos!”. Los demás rótulos en donde aparece el infaltable rostro del “compañero” presidente acompañado de la frase: “¡Cumplirle al pueblo es cumplirle a Dios!”, tiene buena aceptación. Hacer marketing político-religioso en un país pobre con ciudadanos tan creyentes, tiene un excelente poder de convencimiento y el hecho que dichos rótulos estén por casi toda la capital, envían el mensaje “Estoy aquí, cerca de vos!”. Pero Navidad y Revolución Nicaragüense tienen tanta semejanza como beber chicha bruja con limonada o comer gallo pinto con pastel de chocolate. No hay argumentos ni siquiera para los fieles seguidores de Ortega. No hay argumentos para mezclar Navidad y Revolución.