Por : Jorge VEGA |
A mí me gusta mucho ir al circo. Creo que eso me transporta a mi niñez y juventud, porque yo iba bastante al circo cuando estaba chavalo.
Ir al circo no fue algo que tuviéramos planeado. Un sábado por la mañana vi que había un circo en Nantes y que eran las últimas funciones, así que decidí comprar las entradas para ir a pasar un momento divertido y diferente.
El espectáculo que presencié fue bastante interesante, porque desde el comienzo los artistas entraron con mucha energía y se veían súper ligeros patinando y bailando en el hielo.
Hubieron números con artistas patinando en el hielo y otros números con artistas que se alzaban en el aire y que hacían un excelente performance. Hubieron también momentos bastantes divertidos con los payasos.
Seguramente es por la edad que uno tiene, o quizás por la costumbre de ver algunos números artísticos bastantes conocidos, que a veces uno puede ver las cosas con ''otros ojos'' (-con ojos de adultos) y no sentir la emoción que uno sentía antes. Yo trato de conservar mi corazón de niño de vez en cuando, y es por eso que me permito ir al circo cuando puedo.
El circo sobre hielo estuvo súper interesante, y creo que a la gran mayoría, tanto adultos como niños, nos gustó ser parte de ese viaje al mundo mágico del circo, en donde todo, o casi todo, es posible.