dimanche 12 novembre 2017

Enoturismo, beberse a España en una visita.

Transcripción
Hecho por: Jorge VEGA ~

Locutor:

En 2016, más de 75 millones de personas visitaron España: un nuevo récord, 10 por ciento más que en 2015. En gran medida, este crecimiento es gracias a un tipo diferente de turismo. Cada vez más personas visitan España por su cultura, su gastronomía y sus vinos de fama mundial. De repente, el turismo del vino es un gran negocio.

José Antonio Vidal:

Pues mire, los últimos datos oficiales, son de 2015, y han sido dos millones, cuatrocientas mil personas, que tomados en cuenta con el total de movimientos turísticos en general, que hemos tenido en España, solamente represente el 0.1 % , ahora tenemos que integrar el turismo gastronómico, con lo que es el turismo de interior, esa oferta de patrimonio, de naturaleza, de ocio, de deporte, de visitar bodegas, de estar alojados en entornos que son totalmente paradisíacos, pues conforma una oferta muy, muy completa”.

Locutor:

El turista típico del vino relativamente joven y viaja con su pareja o un grupo de amigos, ofreciendo un importante impulso económico al productor.

Javier Navarro:

Desde los inicios de nuestra bodega, hace unos 20 años, tuvo una importancia capital, empezamos construyendo unas habitaciones de la máxima categoría 5 estrellas, que es la categoría máxima en España, con un hotel dentro de la bodega, integrada también con un restaurante y posteriormente hicimos un spa también de mil metros cuadrados. El negocio principal como es lógico es el vino, vinos de Rivera del Duero, que exportamos a 50 países aproximadamente del mundo, pero un negocio también importante asociado al mundo del vino es el enoturismo”.

Locutor:

¡Qué mejor manera de disfrutar de la cultura y del patrimonio de España que alojándose en una bodega de vino!, con lo mejor de la comida y por supuesto, el mejor vino para degustar. Con información de la oficina Madrid-España, noticias Xinhua.




Duración: 1:52.
Publicado el 18 mayo de 2017

vendredi 27 octobre 2017

Gracias a la vida y a los casetes, que me han dado tanto…


Jorge Vega ~



Me desperté pensando en que cuando estaba chavalo y escuchaba una canción que me gustaba, me iba al mercado a comprar un casete en blanco y después pasaba horas y horas esperando a que pusieran la canción en la radio. A veces no tenía tanta suerte y me tocaba ir a hacer algún mandado o algo y cuando regresaba pensaba: ¡Puchica!, seguro salió la canción y no pude grabarla :-(

En esos tiempos uno dejaba de hacer lo que estaba haciendo, para poder grabar la canción directamente de la radio. Pasabas horas y horas cerca de la radio y estabas listo para presionar en el botón REC que servía para grabar y así ya tenía la canción en mi “playlist”.

Yo no grababa únicamente canciones, grababa también historias, noticias, cuentos de Pancho Madrigal o programas de radio que me gustaban. Recuerdo que grababa programas para enseñar a leer a gente que no sabía hacerlo. Grababa también entrevistas variadas que me iban a ser de utilidad para preparar mis clases, para esa época era estudiante de primaria, pero algo me decía que iba a trabajar de profesor, entonces tenía que ir preparando mis recursos pedagógicos :-)

Y me acuerdo también que como ya tenía varios casetes llenos de música y a veces no tenía reales (plata) para ir a comprarme otro, entonces si escuchaba una canción nueva o un programa interesante, me tocaba grabarlo encima de las canciones o programas que ya estaban y a veces salían unas mezclas bien “interesantes” :-)

Cuando estábamos chavalos, siempre estabas esperando a ver el resultado final de todo; grabación de música, videos, las fotos que te tomaban…. y si salían mal, pues "te jodías", eras “salado” como decimos popularmente en Nicaragua.

Ahora todo eso es  mucho más fácil, cierto, pero siento que como que en la actualidad se le quitó un poquito la “magia” a eso de no saber cómo iban a salir las cosas. Si salías feo en la foto de la promoción, pues ni modo, esa foto tenías que poner, no te daba chance de cambiarla o de ir a tomarte otra. Si la canción estaba grabada sobre otra canción y a veces la mezcla era “rara”, ni modo, no había de otra. Teníamos que esperar el resultado de las cosas y sobre todo… aceptarlos.