dimanche 13 janvier 2019

De Madrid al cielo, pero pasando antes por Francia




Por: Jorge Vega ~

Para despedir al año 2018 y darle la bienvenida al 2019, decidimos ir a hacerlo a la Puerta del Sol, en Madrid. Paradójicamente una de las cosas que más me llamaba la atención de ir a Madrid, es que en esa ciudad hay un restaurante de Nicaragua. La idea de ir a conocer la capital española y de paso ir a comer algo de mi país, en un ambiente centroamericano, me parecía doblemente genial.

Para Navidad estábamos en el País Vasco (Le Pays Basque, en francés), en la parte francesa, entre Hendaye y Saint Jean de Luz, así que para ir a Madrid pensamos en tomar el tren, porque no queríamos ir en carro. La mejor idea era ir a San Sebastián (en el País Vasco, parte española) y ahí tomar el tren de la RENFE con dirección a Madrid.

El viaje en tren duró un poco más de 5 horas. El tren está equipado de pantallas para proyectar películas, documentales o simplemente para escuchar música (hay auriculares para todos los pasajeros) y pues el tren también tiene el servicio habitual de cafetería y otra cafetería móvil, como las de los aviones....

Creo que hicimos alrededor de 7 paradas en las ciudades principales por las que pasa el tren y finalmente llegamos al destino final que era Madrid. El clima era súper bueno, hacía algo de calor y eso que estamos en invierno. Antes para mí no era tan importante eso de estar en invierno o verano, porque en Nicaragua prácticamente no se siente el cambio, bueno, depende de las ciudades y las regiones, pero en principio el clima nuestro es el mismo todo el año, pero en Francia es súper importante esto de si es invierno o verano, porque el invierno es frío, incluso súper frío en ocasiones y pues el verano es caliente, normal, como casi los 365 del año en Nicaragua.

Para movilizarse en la capital española, optamos por la tarjeta que te sirve para tomar el metro o el RER de Cercanías. Es una tarjeta recargable, es el mismo sistema que vimos en Amsterdam o en Luxemburgo si mi memoria no me traiciona...
Museo Reina Sofía

Confieso que al estar en el metro tuve la sensación de estar en un país latinoamericano, en América del Sur; no conozco el cono sur, pero he visto muchos documentales y películas y ese fue el sentimiento que tuve al estar en Madrid. Por momentos también me sentí como en Multicentro las Américas, en Managua. La presencia latinoaméricana es bastante grande en esa ciudad.

Recibir el año nuevo en la Puerta del Sol no fue quizás una de las mejores ideas; el lugar es súper pequeño y entonces se llena súper rápido, hay personas que van ahí desde tempranas horas y pues los que llegan después de las 11 de la noche ya no tienen chance de poder apreciar todo a como se debe. Como dato curioso, en Madrid dicidieron parar el reloj a las 11:15 de la noche y lo pusieron otra vez en ruta como una hora y media después, para recibir el año nuevo 2019, es decir que recibimos el año con retraso....

Realmente fue interesante caminar por las calles de la capital española: ir al parque El Retiro, visitar el museo Reina Sofía, ir al restaurante Nicaragûense Volcanes, recibir el año nuevo en la Puerta del Sol (a pesar de todo), ir a la Plaza Mayor y pues también haber comido muchas tapas españolas o pinchos como ellos les dicen. Necesitamos regresar de nuevo a Madrid, porque según dicen, de Madrid estás a tan sólo un paso del cielo, ¿Será?



mercredi 28 novembre 2018

De visita en la Costa Azul (Côte d'Azur)


Por: Jorge Vega ~

Ya me habían dicho que La Costa Azul (Côte d'Azur), también conocida como la Riviera Francesa, era uno de las tantos destinos turísticos que todo extranjero de visita o residente en Francia, debe conocer. Quienes me recomendaron este destino no se equivocaron. La Costa Azul ofrece paisajes súper coloridos; el color de la vegetación es increíble, parece de película; la arquitectura es súper diferente a la de la Bretaña Francesa y pues obviamente que uno se queda maravillado del tan presente color azul del litoral mediterráneo.

La Costa Azul me queda a casi 10 horas de distancia por carretera, entonces hacer una parada «estratégica» era más que obligatorio y pues afortunadamente esta parada fue en Carcassonne, ciudad famosa por su ciudadela medieval. Por primera vez pude visitar dicho lugar, así como poder comer el Cassoulet a como se debe.



Desde Carcassonne aún quedan como 5 horas de trayecto para llegar a Saint-Raphaël, nuestro destino final para este viaje a la Costa Azul. Uno de los problemas más significativos para mí, fue experimentar el viento del mistral; es un viento súper violento y que se hace sentir cuando uno va manejando, no es nada agradable y uno tiene que estar súper alerta, sobre todo, porque hay muchos camiones en esa zona.

Pasado el susto del viento del mistral, fuimos recompensados al poder finalmente llegar al hotel y particularmente al día siguiente, con la espectacular vista que la naturaleza nos ofrecía. Aprovechamos de este viaje para conocer Saint-Raphaël, Frejus, Grasse, Cannes.... Sin un itinerario específico y detallado, porque eso me sigue gustando, poder viajar sin tener todo controlado y bien organizado, me gusta que las cosas se hagan de forma más o menos espontánea.



A mí me habían recomendado este rincón de Francia, y ahora me toca a mí recomendarlo, eso sí, hay que estar informados del clima, porque nosotros estuvimos ahí durante casi dos semanas y pues la segunda semana fue de lluvia intensa, entonces con un clima así, es difícil poder aprovechar de la estancia en la Costa Azul, a como Dios manda.