lundi 22 mars 2010

Un día sin noticias puede ayudarle a tener un día más tranquilo y sano.

Jorge Vega

Cierta vez escuché a alguien decir, que si una persona quiere tener un día tranquilo y sin preocupaciones, tiene que desconectarse de las noticias nacionales e internacionales, esto sin importar cual sea el medio (escrito, radial, televisivo) que informe. A mí me gusta estar al tanto del acontecer de mi país, así que me gusta informarme a través de los medios escritos. Al principio pensé que no era saludable vivir en un país y no conocer las noticias del mismo. Sin embargo, decidí probar estar un día completo sin leer nada, sin ver nada, sin escuchar nada…. y honestamente, al menos a mí, me funcionó!. No tengo televisor en mi casa, pero sí una radio la cual uso para escuchar canciones y ver películas, es una radio bastante especial. Cuando se trata de noticias, siempre he decidido informarme a través de los diarios impresos, los cuales acostumbro leer en mi trabajo y cuando el interés es de carácter mundial, consulto en internet. Pero en ocasiones los diarios pareciera que te presentan una telenovela, todos los días el mismo tema y en general los puntos de interés son política y sucesos, con información muy similar y variando sólo en las fotografías. Entonces desconectarse de la información, ayuda también a desconectar el cuerpo y la mente de las preocupaciones y acto seguido tener un día más relajado y tranquilo. No se debe, claro está, abusar de ésta técnica, sino se corre el riesgo de estar siempre desinformado, y entonces la persona mantendrá buena salud, pero desconocerá lo que está pasando a su alrededor y en el resto del mundo. Como las noticias de todos los días son bastantes parecidas, en ocasiones basta con leer las notas de forma global, pasando la vista sobre las líneas del texto y deteniéndose sólo en los puntos de interés. De ese modo se pueden avanzar y leer muchas más noticias y aprovechar para informarse sobre temas que no nos son tan familiares. Si resulta aburrido, por la costumbre, leer el periódico nacional, permítase “viajar” a través del internet a países vecinos o lejanos. Siempre se puede leer y comparar la información que ofrecen otros diarios de la región. Resulta interesante ver las diferentes formas de redacción, así como el enfoque que se le da a la noticia en dependencia de cada país. En fin, pasar un día sin noticias puede ayudarle a tener un día más tranquilo y sano, para poder luego enfrentar con buena cara el día de mañana.

jeudi 18 mars 2010

Del “matrimonio” y otros demonios…


Fernando y Elizabeth se casaron hace menos de un año atrás. No con papeles legales, sino bajo la “bendición” de una amiga que hizo el papel de la “abogada”, los testigos; un amigo y la sombra de una buena amiga, curiosamente la abogada, el testigo presente y la testigo ausente eran amigos de uno de ellos, la otra parte del matrimonio estaba sola, se hacía acompañar de su alma y su amor. Los futuros esposos, enamorados y bajo los efectos del alcohol, aceptaron y firmaron el compromiso. Luego vinieron las fotos, el video oficial y la futura publicación. El matrimonio continúo su curso de la manera más feliz del mundo, sus corazones latían como si fuera uno. Como su amor era prohibido desarrollaron técnicas para saludarse y enamorarse, cuando estaban en sociedad, en lugar de un beso en la boca, se daban un beso en la mano, en lugar de decir te quiero uno de los dos cerraba con disimulo uno de sus ojos o lo susurraba bajito. Durante algunos meses, la relación se festejó y se consagró, estaban tan felices con su amor que con mucha alegría cantaban, lo que pare ellos representaba su relación, cantaban algo así “te envío poemas de mi puño y letra, te envío canciones de cuatro cuarenta, te envío las fotos cenando en Marbella y….así me recuerdes y tengas presente que mi corazón está colgando en tus mano…”. La parte que estaba sola conoció a casi todos los amigos de su pareja, se involucró bastante bien en el grupo, tuvieron muchas fiestas, vivencias. Poco a poco se involucraron con la familia, con su hermana y sobrinita e incluso con su madre. Las desventuras aparecían, pero era sólo el momento de la reflexión, discusión y luego, según conocí tiempo después, la aparente reconciliación y perdón. Pero un día memorable de febrero, algo inexplicable aconteció y el futuro y bienestar de la relación simplemente se evaporó. Así sin más, todo acabó. La vida así lo quiso. Nunca más se volvieron a amar, sus cuerpos nunca más se volvieron a acariciar, siquiera a tocar. De vez en cuando y sin proponérselos, las vivas tardes y los aires frescos de Managua, les recuerdan que en un momento estuvieron juntos y que en una noche de tragos se casaron y se amaron….sí, se amaron.


Jorge Vega