lundi 28 novembre 2016

El ”para mientras” no existe en Nicaragua.


Jorge VEGA |



Hay frases que decimos en Nicaragua que no le hacen honor a su intención, idea u origen. Para muestra, la famosa frase “para mientras”. 


Hacer algo “para mientras”, da la idea que eso es una solución momentánea y que será cambiada por otra mejor. El problema es que en muchas ocasiones, resolvemos el problema y como ya está “resuelto”, lo dejamos a un lado y pasamos a otra cosa. 




Por ejemplo, cuando estamos arreglando el cuarto o cualquier otro espacio de la casa y hay algo que no sabemos dónde ponerlo, lo ponemos en un lugar y decimos: lo vamos a poner aquí “para mientras”. O por ejemplo si una pared está mala y hay que repararla, la vamos a reparar con lo que tengamos a mano y así la vamos a dejar “para mientras”. O con muchos problemas que van apareciendo, les vamos dando soluciones momentáneas o “para mientras”. 


Se te perdió el botón de la camisa? , le vamos a poner una gacilla “para mientras”, o si el botón es blanco y no tenemos, le vamos a poner uno negro “para mientras”…. No te quedan los zapatos, pero la primera comunión es mañana, te los vas a poner “para mientras”….



Los nicas sabemos perfectamente que ese “para mientras” no tiene un límite de duración. Ese “para mientras” se puede traducir en días, muchísimos días!, o en meses, muchos meses! e incluso años o toda una vida.
 
Es curioso, pero es verdad, en nuestro afán de dar respuestas inmediatas a cualquier tipo de problemas, recurrimos a ese “para mientras”. Lo malo es que lo aplicamos a todo y de ahí aparecen cosas que pueden ser peligrosas.


Por ejemplo, cuando sabemos que algo no funciona, pero lo seguimos usando, porque no lo podemos reemplazar de inmediato o de momento, entonces lo seguimos usando "para mientras".




Y me he dado cuenta que esa idea del “para mientras” también existe en Francia. Lo he visto y escuchado y me da risa ver que unos meses después las cosas siguen estando en el lugar en el que fueron puestas hace algún tiempo atrás, puestas ahí, con la idea de “para mientras”.







Nota:

Imágenes extraídas de internet.



dimanche 13 novembre 2016

Digan Whisky!

Por: Jorge Vega



Les comparto una propuesta musical de un grupo de rock de Nicaragua.

Me gusta saber que en nuestro país no dejan de aparecer grupos de chavalos bien motivados, talentosos y valientes que no se quedan con sus ideas o ganas de ser cantantes, pero lo hacen, se avientan y lo hacen a pesar de saber que el nica es súper crítico, porque uno de nuestros pasatiempos favoritos es criticar todo, incluso si nunca hemos hecho nada significativo.

Les comparto la música de estos chavalos. Es una música tranquila y realmente me gusta saber que se está haciendo música diferente en el país. Antes toda la música nica giraba en torno a temas de historia, guerras, canciones testimoniales y de ese tipo, que tienen un gran valor histórico, pero es cierto que los tiempos cambian y con ello los temas, las composiciones, la manera de ver el mundo, de apreciar las cosas.

Digan Whisky pues!




Más info sobre la banda:

Otros grupos:


mardi 8 novembre 2016

Me regresa el regalo por favor?



Por: Jorge VEGA




Cuando estábamos pequeños, las gemelas y yo, fuimos a una fiesta de quince años de una muchacha. No recuerdo quién era, sólo sé que teníamos que ir a esa fiesta. Para esas fechas mi papá había fallecido, entonces mis demás hermanos y mi mamá no salían a fiestas, pero como nosotros éramos los más pequeños; las gemelas de seis años y yo de ocho, entonces teníamos el "privilegio" de poder seguir con nuestras vidas, ignorando un poco lo que la muerte de nuestro papá significaba realmente.


Llegamos a la fiesta y entregamos el regalo a la quinceañera y le dijimos el acostumbrado: ¡Feliz cumpleaños! Después nos fuimos a sentar y la mamá de la cumpleañera pasaba con platos de comida y bebidas para los invitados. Todos los invitados estaban acompañados de personas mayores, habitualmente tres niños no van a ir solos a ese tipo de fiesta, pero nosotros ahí estábamos.


La señora iba y venía y habían más personas que hacían exactamente lo mismo, les daban de comer y beber a los demás, pero ni nos volteaban a ver a nosotros tres. Entonces yo como era el más grande, le dije a la gemelas: ni nos vuelven a ver, ¿nos vamos?, las gemelas no estaban interesadas en quedarse, entonces me dijeron que sí, y entonces les dije: vamos a decirle a la señora que ya nos vamos pues. Y así hicimos, nos pusimos de pie y fuimos donde la señora y le dije: ¿Señora, me regresa el regalo por favor?, ahí la señora se quedó asustada y me dice: pero, ¿Qué les pasa?, ¿Para dónde van?, y las gemelas le dijeron: como le están dando de todo a los demás y a nosotros ni nos vuelven a ver, ¡pues ya nos vamos!, ¡Qué valor el de nosotros! 



Cada vez que recuerdo esa situación y que se la cuento a alguien me pongo a reír. Fui divertida esa acción de nuestra parte. Como estábamos solos y además nuestro papá recién había fallecido, nos pareció normal irnos del lugar, pero no irnos con las manos vacías, fuimos a buscar lo que habíamos ofrecido como regalo. Una acción de protesta.



Como la señora nos vio serios y decididos, nos dijo: vayan a sentarse, ya les vamos a llevar las cosas y pues nos fuimos a sentar. Le dimos su oportunidad. Del resto de esa historia no me acuerdo. Esa señora sabía que a pesar de haber perdido a mi papá, estábamos ahí, celebrando el cumpleaños de su hija y éramos tres niños; las gemelas de seis años y yo de ocho. Creo que sin querer le enseñamos que debe respetar a todos por igual.

mercredi 2 novembre 2016

La profesora Guadalupe Jiménez

Por: Jorge VEGA


No sé cuántos profesores he tenido a lo largo de mi vida como estudiante. Son un montón; 6 en primaria, unos 20 en secundaria, otros 30-40 en la Universidad, unos 15 cuando estudié francés, otros 15 en alemán, unos 10 en portugués, unos 5 en cursos a distancia...

Todos enseñando en su área específica y con sus conocimientos previos y que iban adaptando o mejorando.

Me gustaría poder hablar de todos ellos, pero en esta ocasión me voy a enfocar en una profesora de francés de la Alianza Francesa. Profesora que siento que está muy comprometida con la enseñanza y quien en su momento fue mi primer gran contacto con Francia en Managua, Nicaragua. Me refiero a la profesora Guadalupe Jiménez.

Me acuerdo perfectamente del primer día de clases; yo llegué súper emocionado y me sentía en otro mundo, porque iba a poder hablar en francés en otro espacio diferente al instituto y sabía y sentía que esa iba a ser una excelente experiencia.

Fui con miedo el primer sábado, porque, a pesar de ya tener ciertas bases enseñadas por la profesora María de Jesús Osorio, no estaba seguro si iba a poder entender a los demás, porque ese iba a ser otro nivel.

Como ya tenía conocimientos previos, entonces no quería hacer el nivel 1, y de valiente fui a hacer un examen de ubicación con la Directora Pedagógica. Me sentía como en otro planeta cuando hablé con una francesa y le entendí y ella me entendió, sentía que valía la pena aprender el idioma, que al final iba a poder comunicar con más gente y en otro idioma.

Llegué tarde el primer día de clases y la profesora Guadalupe ya estaba instalada y la clase ya había empezado. Recuerdo que ella estaba trabajando una actividad y cuando hablaba cruzaba los pies o las manos, no recuerdo perfectamente en qué consistía, pero recuerdo que el ejercicio se lograba, cuando uno decía una palabra y cruzaba los pies al igual que ella. La actividad era doble, no sólo repetir una palabra, pero hacer ese gesto.

Estoy muy agradecido por tus enseñanzas Guadalupe, digo Guadalupe, porque años después dejé de ser tu estudiante y pasé a ser tu colega. Quiero decirte que me gusta mucho tu pedagogía, pero me gusta mucho más tu humanidad, tu forma de ser. Siento que gracias a vos muchos de tus ex estudiantes hemos aprendido a ser más humanistas y te agradezco tanto por haber compartido conmigo tus conocimientos como profesora, así como tu tranquilidad en momentos algo tensos en el trabajo. 

 

En mayo del 2013 la profesora Guadalupe recibió la condecoración de las Palmas Académicas*, en el grado de Caballero por parte del señor Antoine Joly, Embajador de Francia en Nicaragua. Esa fue una condecoración oficial, pero estoy seguro que tenés más que merecidas muchísimas más condecoraciones oficiales o no, por tu excelente labor.

Un grand merci!

 

*La Orden de las Palmas Académicas es una condecoración de la República Francesa para académicos y personalidades por sus méritos en los campos de la cultura y la educación y sus contribuciones a la expansión de la cultura francesa en el mundo.

Nota:
La información sobre la condecoración y la foto, fueron  extraídas de la página Facebook de la Embajada de Francia en Nicaragua.