vendredi 28 avril 2017

De vacaciones en San Juan del Sur, pero sin plata....

Jorge Vega|




Allá por el 2007 más o menos, me fui a vivir cerca de los semáforos del Boér en Managua. Había regresado de Francia y todo bien, pero no regresé con el platal como cree la mayoría de la gente que nunca ha salido de Nicaragua. Mucha gente de Nicaragua cree que cuando uno viene a Europa lo que viene es a hacer plata y a hacerse millonario, creen que aquí todo es fácil, como si la gente de aquí está desesperada por conocerlo a uno y desesperados por darte trabajo ja ja ja ja ja ja ja ja, los nicas que viven en Europa o en cualquier otro continente, saben que no es tan así, aquí venís a hacer casi todo desde cero, desde abajo...



Entonces cuando regresé allá empecé a trabajar en una librería que era nueva para ese entonces, les estoy hablando de Literato. Yo tenía que hacerme cargo del Marketing. No ganaba mucho, pero no estaba mal, la librería estaba a penas iniciando, no era conocida ni nada, pero el trabajo era interesando y pues también había retomado mi trabajo como profesor en la Alianza.



Se acercó la semana santa y mis amigos y yo queríamos ir a dar nuestra vuelta al mar y pues un día que estábamos reunidos en la casa, a alguien se le ocurrió decir las palabras mágicas: ¿Vamos a San Juan? Y cuándo vimos, todos ya estábamos en un bus rumbo a San Juan del Sur! :-) Como en Nicaragua no se paga por el transporte antes de subirse al bus, pues todo normal, todo bien, la cantiada (“el problema” para los que no entienden nicañol), fue al momento de pagar el bus, a esa hora nos dimos cuenta que varios de los que iban no tenían plata, pero ya estábamos en el bus y no podíamos decir: vamos a bajarnos pues! No, no podíamos “dejar morir” a nadie.



Llegamos a San Juan y todo muy bonito, pero teníamos que buscar dónde dormir y pues el “presupuesto” era extra corto, éramos como 12 personas y de los 12 como 4 teníamos un poquito de plata. La cosa es que buscamos y buscamos y al final nos dejaron dormir en el último piso de un “hotel”; era como en una especie de terraza en la parte más alta de un hotel medio construído. En la terraza no habían camas ni nada, teníamos que dormir en sillas playeras o en hamacas o en el suelo.



Bueno, ya habíamos resuelto lo del viaje en bus y lo del “hotel”, pero cuando llegó la noche nos dio ganas de comer :-( y ahí todo el mundo triste, porque pues no había plata, eso sí, a la hora de ir a dar nuestra vuelta, todo el mundo se vistió bastante bien, sobre todo las mujeres, se pusieron súper elegantes y unas con un look “fresa”. Es increíble eso, no teníamos qué comer, no sabíamos cómo íbamos a regresar a Managua, pero ya estábamos en San Juan del Sur, así que todos bien vestidos y haciendo como si todo estaba súper bien. ¡Estábamos en San Juan del Sur!, en Semana Santa. Eso era lo que importaba. 

 

Aunque les parezca mentira, nuestra estadía en San Juan duró como tres días, así, sin plata y a punto de agua y de “chuletas de aire” y pues a orillas del mar :-) Pero por muy “mal” que la pasamos, hoy por hoy es un excelente recuerdo de “vacaciones perfectas” con ese toque de espontaneidad de la buena, que tanto añoro hoy en día.

¿Vamos a San Juan? :-)

jeudi 13 avril 2017

¿No se quiere quedar a comer?

Jorge Vega l




Yo empecé a trabajar bastante joven. Empecé a hacerlo y a ganar plata cuando estaba en 5to año de secundaria. Como mi papá se murió bien joven y pues a mis hermanos mayores y a mi mamá les tocó trabajar para cubrir los gastos de la casa, sentí esas ganas de poder pagarme las cosas por mí mismo.


Estudiaba por la tarde y trabajaba por la mañana. Como había empezado a ser parte del grupo de la Cruz Roja de la Juventud y como muchos de los voluntarios de la Cruz Roja trabajaban en la Fundación Mejía Godoy, yo también pude empezar a hacerlo.

Nuestro trabajo consistía en ir a casa a casa en las zonas más desfavorecidas de la ciudad para hacer un censo (listado de la población), brindar información sobre salud, planificación familiar, dar ciertos consejos para temas sobre violencia de género entre otros tópicos que trabajaba la Fundación. Las respuestas que nosotros brindábamos no salían de la “nada”, era el resultado de las capacitaciones que teníamos que recibir con el equipo de Coordinadores.

El trabajo era interesante, pero de lo que quiero hablar esta vez es de una situación que me pasó y que me gusta mucho contar cuando puedo, pero que no había escrito. 

Imagen con carácter ilustrativo.
 

Una vez estaba en una de las casas, bastante humilde la verdad, la gran mayoría eran así, y en esa casa estaba una señora bastante mayor-como de unos 80 y pico de años- y estaban como 20 chavalitos más, hablé también con una de las niñas, una de sus nietas. La cosa es que eran como las once y pico de la mañana, esa hora era lo más cercana al “infierno”, porque el sol empieza a pegar duro y como en esa zona donde estábamos no habían muchos árboles ni nada, pues el sol se hacía sentir con total libertad.



Hablé con la señora lo más rápido que pude, porque después iba a pasar una camioneta a buscar a todos los brigadistas y así nos íbamos hasta el MINSA para después cada quien ir a su casa y después ir al Instituto o cumplir con otros deberes. Teníamos nuestra rutina, pero ese día, en esa casa, a esa hora, la nieta de la señora estaba haciendo una sopa Maggie, les recuerdo que en esa casa bien humilde habían como 20 nietecitos de la señora, una casa hecha a base de láminas de zinc y plástico, el suelo de tierra, bien pobres todos y la señora me dice: ¿No se quiere quedar a comer?, yo le dije que no, que muchas gracias, que tenía que ir al MINSA y después al Instituto a estudiar, pero que era muy amable, no me dejó terminar de hablar cuando le estaba diciendo a su nieta mayor: echale más agua a la sopa, el muchacho va a comer con nosotros.

 

No recuerdo qué pasó después, no recuerdo si me quedé o si me fui o qué pasó, pero no se me olvida esa escena y sobre todo esas palabras de esa señora tan pobre, queriendo compartir lo poco que tenía conmigo. Pareciera un cuento, pero no lo es.




Yo tengo suerte la verdad, he conocido a mucha gente increíble que, de alguna u otra manera, me han enseñado cosas bien importantes. Esa señora me enseñó que no hay que tener gran cosa cuando uno lo que quiere es compartir con los demás, ayudar a los otros y esa lección de vida, banal para algunos, la tengo bien presente. 


Nota:
Todas las imágenes fueron extraídas de internet. Ninguna es de mi autoría. 

lundi 3 avril 2017

samedi 1 avril 2017

Colombiano recibe premio por ayudar a discapacitados |

Transcripciôn hecha por Jorge Vega |

Colombiano recibe premio por ayudar a discapacitados | 

 


Periodista 1: Un joven colombiano recibiô el galardôn de héroe del año que otorga la cadena CNN, un premio muy prestigioso que viene acompañado de un premio de mucho dinero para la organizaciôn que representa el ganador, este joven sufre de parálisis cerebral, pero eso no le impidiô converstirse en periodista y crear esta organizaciôn para ayudar a niños con discapacidades, su historia es conmovedora y sobre todo alentadora, Diego Areas nos lo presenta.

Periodista 2: Cuando Jeison Aristizábal naciô, le diagnosticaron parálisis cerebral, y el médico de su mamâ lo sentenciô:

Jeison: “ El médico le dijo a mi mamâ que yo no iba a servir para nada, que para lo ûnico que yo iba a servir era para embetunar zapatos”.

Periodista 2: Viuda, con cuatro hijos, y viviendo en uno de los sectores mâs pobres de Calî, Colombia, Marîa Emilia le enseño a Jeison a no rendirse.

Mamâ de Jeison: “Yo dije, mi hijo tiene que salir adelante, y siempre le dije: te tienes que hacer reconocer por tus capacidades, tû vales mucho”.

Periodista 2:Superô las burlas y comenzô a lograr cada reto que se proponîa, como movilizarse y ser independiente.

Jeison: “Todo el mundo me decîa, Usted no puede montar bicicleta, Usted no tiene equilibrio, se va a caer, se va a matar en una bicicleta, y entonces ahî fue cuando yo aprendî la palabra persistir.

Periodista 2:Jeison no sôlo aprendiô a montar bicicleta, también se dio cuenta de que habîan muchos niños con discapacidades abandonados en una cama, sin recibir tratamiento.

Jeison: Luego llegaban y llegaban niños al comedor, luego al cuarto, luego nos tomamos la casa de mis papâs!

Periodista 2:16 años después, Jeison brinda educaciôn, alimentaciôn y terapias a mâs de 500 niños con discapacidades a través de su fundaciôn AsodisValle, desde ahî muchos de estos pequeños vieron la ceremonia donde la cadena CNN reconocîa a Jeison como el héroe del año por su extraordinaria labor, aquî sus tres secretos para la felicidad:

Jeison: 1-Viva agradecido con todo lo que tiene, 2-Ayude con lo poco que tiene y cuando uno ayuda, uno empieza a ser feliz. 3- Y el tercer secreto para uno ser feliz es: no pierda la capacidad de soñar.

Periodista 2: Y a pesar del frîo, Nueva York le gustô y ya se propuso aprender inglés.

Jeison: thank you very much! Thanks to you!

Periodista 2: Y no nos cabe duda que va a aprender inglés muy pronto, él ademâs de ser comunicador social y periodista, estâ estudiando para ser abogado y dice que va a utilizar el dinero del premio, para expandir su fundaciôn y asî poder ayudar a mâs niños.

Periodista 1:Jeison vive en uno de los sectores mâs pobres de Colombia donde hay 20,000 niños con discapacidades y no tienen la ayuda que necesitan, por eso él quiere seguir luchando para que todos como él, puedan cumplir sus sueños.

Al Rojo Vivo-TELEMUNDO- Diciembre de 2016