mercredi 26 août 2015

Hermano que estás en los cielos

Por: Jorge Vega



¨Cáncer. Cómo ha cambiado para mí el significado de esta palabra. Primero fue un tabú, un estigma. Después se convirtió en una especie de parásito alojado en el cuerpo de mi madre, que la fue consumiendo día a día. Ahora que está dentro de mí ya no es ni lo uno ni lo otro. El tono amenazante de la palabra ha quedado neutralizado. Es más bien algo concreto, casi cotidiano. Es sólo la forma en que me voy a morir¨

Esa es una de tantas reflexiones de Julia Bartolini, personaje principal de la novela ¨Madre que estás en los cielos¨ del escritor chileno Pablo Simonetti. La historia me cautivó desde sus primeras páginas. Es una novela muy cruda según yo, pero muestra tantas cosas tan reales, cosas que he conocido de primera mano como es el tema del cáncer, ya que hace unos meses mi hermano murió de dicha enfermedad.

En la novela Julia habla sobre toda su vida; desde cuando era una niña y vivía con sus padres Maurizio Bartolini y Victoria, hasta cuando se hizo adolescente y luego una mujer y se casó con Alberto y con quien procreó 4 hijos, cada hijo con sus diferencias de carácter y formas de ver la vida.
Hice muchísimas anotaciones de la novela, porque realmente me sentí extra identificado y siento que tiene mucho que ver el hecho de haber perdido a un hermano con dicha enfermedad.

¨Regresaron mis hijos. Al verlos entrar experimenté el primer sentimiento reconocible frente a lo que ocurría: me apenó la idea de perderlos, presentir el dolor que les ocasionaría mi muerte¨, pienso en esto y la piel se me pone de gallina, debe ser muy duro para la persona enferma ver a sus familiares y saber que algo grave está pasando. En mi caso, mi familia es originaria de San Miguelito (Río San Juan), el sur de Nicaragua y no nos vemos con nada de frecuencia, pero cuando Ramiro estaba en el hospital muchos familiares tanto de Managua como de San Miguelito fueron al hospital, ya esa es una señal de que algo grave estaba pasando, y pienso en el dolor que debe representar para la persona enferma el sentimiento de perder a sus seres queridos, porque nosotros perdimos a un hermano, un sobrino, un hijo, pero él perdió de golpe a todos y todo.

Julia sufrió de muchísimas cosas, desde la enfermedad progresiva de su esposo, del alejamiento de uno de sus hijos, de la infidelidad de su padre, la rebeldía de una de sus hijas, de ver cómo sus hijos iban creciendo y haciendo sus vidas y que dichas vidas no eran como ella tanto había esperado, pero a pesar de todo lo malo, ella siempre tiene una dosis de positivismo y a pesar de estar padeciendo una enfermedad terminal, ella piensa que ¨todos sobrevivimos de algún modo y nuestras vidas, al fin y al cabo, no son tan sufridas¨.

Tengo mucho más que decir sobre ese libro, pero lo haré en otras entregas. Ojalá tengan la oportunidad de leerlo.

Aquí un link sobre el libro:
http://www.guioteca.com/literatura-contemporanea/madre-que-estas-en-los-cielos-la-historia-familiar-de-pablo-simonetti/


vendredi 7 août 2015

Los tiburones de Hol Chan, Belice.

Por: Jorge Vega

¡Les tengo miedo a los tiburones y demás animales que viven en el agua! Sin embargo me gusta mucho nadar y mi pequeño país centroamericano es conocido como la tierra de lagos y volcanes, en teoría nacemos en el agua, incluso nuestro país lleva la palabra agua en su nombre: Nicaragua.

Pero no fue en Nicaragua donde tuve la oportunidad de luchar con ese temor que le tengo a los animales del mar que,  producto de la influencia de las películas americanas, donde salen tiburones u otras animales atacando a las personas, me ha causado tanto miedo a este tipo de animales desde muy temprana edad.

Resulta que estuve de visita en varios países; iniciamos la travesía en el sur de Nicaragua, luego visitamos varios lugares de interés en Costa Rica y Panamá y luego un vuelo para Guatemala, todo iba muy bien, fuimos a Tikal, donde están las bellas pirámides de la civilización Maya y de pronto apareció la idea de ir a Belice; un país que geográficamente podríamos decir que pertenece a Centroamérica, pero culturalmente no tenemos mucha relación. Belice fue colonizada por los ingleses, su idioma materno es el inglés y sus pobladores son negros y en su moneda aparece el rostro de la reina de Inglaterra.

La capital de Belice es muy pequeña, se llama Belmopán y no es interesante como para pasar un día, en cambio Belice City es una ciudad caribeña con mucho encanto, es súper pequeña, pero vale la pena una visita. Desde Belice City tomamos un ¨taxi¨ acuático que nos llevó a Caye Caulker y luego a la isla del encanto de Madonna, el nombre de esta isla es San Pedro, ¿Recuerdan? I fell in love with San Pedro…. Según los beliceños esa canción es en honor a esa isla y muy muy cerca de San Pedro el majestuoso Hol Chan, una reserva marina donde se encuentra la segunda barrera de corales marinos más grandes en el mundo y en ese mismo espacio, se encuentra el lugar donde uno puede nadar con….tiburones!

El ambiente es maravilloso, desde la lancha se pueden observar a los animales que pasan debajo de uno, la lancha lleva vidrio en la parte que sirve de ¨piso¨ o suelo de la lancha y me gustó mucho haber visto desfilar a tanta variedad de vida marina; tortugas, pescados de todos los colores, manta rayas muy bonito todo, pero hacían falta dos cosas: uno, esperar a que llegaran los tiburones y dos y peor aún! nadar con ellos!

Los tiburones no eran tan grandes, pero a mí eso me daba igual, tiburón es tiburón y yo les tengo miedo y respeto; da igual si es tiburón martillo, tiburón cometa, tiburón verde, tiburón feliz, tiburón triste y no es bueno tenerles miedo, porque dicen que los animales saben si les tenés miedo, entonces uno tiene que disimular y para más desgracia, era la primera vez que yo iba a hacer snorkel y con tiburones, ¡qué valor el mío!

La experiencia fue mágica, fue interesante descubrir ese mundo marino de primera mano, los colores, el estar cerca de ellos fue muy interesante, después de unos minutos logré acostumbrarme y sentirme a gusto en ese ambiente y la sensación fue tan, pero tan buena, que pensé en todo lo que me había perdido todos estos años y hasta entonces lográs entender a los buzos y a toda esa gente amante del mar y de sus secretos.


Una pequeña visita de una persona temerosa del mar y novata en el tema de hacer snorkel como yo pudo tener ese acercamiento y cambiarse un poco la imagen, aunque confieso que mantengo ese miedo a los animales marinos, es como algo natural en mí, ojalá algún día pueda escribir para dar testimonio de que por fin pude lograr vencer ese temor y decir que volví a nadar en  ese pedacito de cielo marino tan bonito como Hol Chan y decir que lo hice con los tiburones beliceños y que el  miedo de hoy, pasó a ser parte de la historia. 

jeudi 6 août 2015

La importancia del nombre

Por: Jorge Vega



El nombre que uno tiene es muy importante. El nombre que tus padres te dan lo llevás toda la vida. Elegir el nombre adecuado para el hijo debe ser súper complicado, porque a veces hay nombres que no van de la mano con la persona, por decir un ejemplo, a veces hay un niño que se llama Carlos, por decir un nombre, pero no tiene ¨cara¨ de Carlos. O tal vez el niño cuando crece tiene una gran personalidad y su nombre no lo demuestra por ser muy limitado o al contrario, tiene un nombre poderoso e interesante, pero la persona tiene una personalidad de bajo perfil.

Además de eso, hay que tener una razón de por qué el niño se llama así, muchas veces eso tiene relación con el nombre de un familiar o la mezcla de dos nombres o se toma un nombre de otros países, en Nicaragua se toman  los nombres en inglés, por la cercanía e influencia de los Estados Unidos sobre el nuestro.

En el pasado esta tarea era súper fácil, no se tenía que pensar en el nombre que se iba a atribuir, se utilizaba el calendario católico y si el niño nacía el día de la virgen de Guadalupe, entonces el niño se llamaba así, eso evitaba las discusiones y mantenía la armonía entre todos. Aunque el pobre niño tenía que cargar con ese nombre del calendario católico toda su vida.

Pienso en este tema, porque tengo una amiga nica que vive en Vingaker (Suecia) y pronto va a dar a luz. Ella está haciendo las cosas un poco a la antigua, no sabe el sexo del ser que lleva en su vientre; está esperando su nacimiento para saber al fin si es niño o niña y por eso tiene que tener dos nombres: uno en el caso de ser niño y otro si es niña. Para hacer la cosa más complicada aún, son dos culturas diferentes; ella es nica y él sueco, y tienen que elegir un nombre que sea válido o aceptado en las dos culturas. No lo tienen fácil los muchachos. Pero estoy seguro que tomaran la mejor decisión!

Saludos para los tres en Vingaker, Suecia, extraño el tiempo que estuve allá :-( !

Jag älskar dig!!!!