vendredi 28 juillet 2017

¿Expatriado, extranjero o migrante?

Jorge Vega ~ 



A mí recientemente me empezó a llamar la atención esto de cómo llamar a alguien que no vive en su país de origen. Es increíble que a un francés que vive fuera de Francia se le llame expatriado, es decir, que vive fuera de su patria, en cambio a una persona que viene de otro país a Francia se le llama migrante. La gente no hace referencia a un extranjero en Francia como un “expatriado”. 

 

La definición del verbo migrar, Del lat. Migrāre. 1. intr. Trasladarse desde el lugar en que se habita a otro diferente. Esa es la definición, pero obviamente que la sociedad puede tener su propia definición de dicho fenómeno y la mayor parte del tiempo se asocia esta idea de migrar con algo negativo, por ejemplo por problemas y después se busca la índole; económicos, políticos, guerras… ¿Y la migración (expatriación) profesional, académica, lingüística, romántica, de reunificación familiar?, que vendría siendo la migración positiva, para eso no hay tanto espacio ni información al parecer...




Si a la palabra migrar le anteponemos una sola letra, en este caso la letra “E”, emigrar, Del lat. Emigrāre. El significado cambia un poco. Las opciones que te da el diccionario son:

1. intr. Dicho de una persona: Abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero.
2. intr. Dicho de una persona: Abandonar la residencia habitual en busca de mejores medios de vida dentro de su propio país.
 

Si tomamos en cuenta las definiciones de expatriarse, migrar o emigrar, obtenemos como resultado global: persona que se va de su país de origen a otro. Entonces, ¿A qué se debe que un francés en Canadá sea un expatriado y un mexicano en Francia sea un migrante?, ¿Por qué el francés en Canadá no es un migrante?, ¿Por qué el mexicano en Francia no es un expatriado?, Seguramente hay razones políticas y económicas para justificar el uso de dichas palabras, pues demuestran si uno viene o proviene de un país rico o no. 


 
Me parece curioso que en nuestro país, por ejemplo, no veamos a las personas extranjeras como expatriados o migrantes. Si una persona no es natural de Nicaragua, les decimos extranjeros o chele en el caso que la persona sea blanca, y esto vendría a ser un sinónimo de extranjero. Y si no queremos decir que la persona es extranjera, le decimos su país de origen: Michael es gringo (de Estados Unidos), Anja es alemana, Jean-Marc es francés…. 

 

¿Por qué en Nicaragua no se les dice expatriados o migrantes a los extranjeros que viven allá?, Seguramente porque tenemos una tradición histórica de dar la bienvenida al extranjero, herencia que en momentos ha sido señalada de “maldición”, como la maldición del malinche que, entre otras cosas, dice:

Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fé, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero”.



A eso podemos agregarle el hecho de no ser un país “interesante” para la migración, no hay migración masiva hacia nuestro país; somos un país de turismo o de tránsito, pero no de recepción de migración y los extranjeros que se quedan a vivir en Nicaragua, lo hacen más por fines profesionales, por convicción con el movimiento revolucionario (hay gente que llegó durante la revolución y se quedó en Nicaragua), ganas de un cambio en sus vidas, por razones románticas (alguien se enamoró de alguien nica y se queda allá) o por otras razones que simplemente ignoro.




No puedo responder a la pregunta de si un latino debe ser reconocido como un “expatriado” en Francia o en cualquier otro país del mundo. De momento me quedo con mi forma nica de ver a una persona que no es originaria de un país y para mí la forma más válida, en el caso de tener que ponerle una etiqueta, sería extranjero.






lundi 17 juillet 2017

De visita en Aachen y Colonia

Jorge Vega ~




La idea de ir a Alemania justo iniciando las vacaciones de julio, me pareció más que perfecta. Alemania siempre me ha gustado y estudié alemán en Nicaragua, después en la Universidad Popular de Estrasburgo y después tuve la oportunidad de hacer una pasantía en Hamburgo y colaboré también con la que en ese entonces se llamó GTZ de Berlín. Tuve la suerte de viajar por muchísimas ciudades y a pesar de que me habían dicho que los alemanes iban a ser bien cuadrados y etc, no fue lo que vi todo el tiempo.


A mí Alemania siempre me ha gustado y el idioma también, incluso si las reglas me parecen algo complicadas y durante los exámenes del curso de alemán todos salíamos siempre con la incertidumbre de si habíamos aprobado el nivel y si podríamos ir al nivel superor. Creo que ese miedo lo tuvimos y compartimos siempre mis compañeros de clases y yo. 

 
Creo que yo hablé más alemán en Nicaragua que en cualquier otro país, incluiso más que en la propia Alemania. Un “problema” que tuve en Hamburgo, fue que vivía en la casa de una amiga que había vivido en Nicaragua y ella hablaba bien español y el segundo “gran problema”por así decirlo, fue que en el curso de alemán, siempre en Hamburgo, éramos como 20 estudiantes y de ésos 20 como 15 latinos, entonces hablábamos alemán en clases y después ya puro español, incluso la profesora de alemán se iba con nosotros a lugares latinos después de clases. Una vez estábamos en clases y dijo: ¡Nos hace falta una hora de clases! :-( 


 
Esta visita a Aachen y Colonia, me permitieron volver a utilizar un poquito el idioma alemán. Aclaro que a pesar de haber estudiado este idioma, todavía no se me da hablarlo con la espontanéidad y naturalidad que me gustaría. Yo prioricé el francés, porque es mi segundo idioma y después de la cultura nica, la francesa es la que me es más familiar.

Aachen me gustó mucho, porque es una ciudad bastante pequeña, pero tiene de todo y es una ciudad con mucha vida, hay bastante movimiento y como es pequeña, todo se puede hacer caminando. Me gustó también por el hecho que pude comer y beber cosas diferentes, a mí me gusta variar y conocer cosas diferentes, así que este viaje era “urgente” :-) 



 
Colonia fue igual de interesante, sobre todo por su enorme catedral que se puede ver desde cualquier punto de la ciudad, ¡es enorme! Y el tour panorámico no estuvo nada mal. Lo malo en Colonia, es que estaba lloviendo bastante y lamentablemente no se puede disfrutar tanto con la lluvia. 

 
Feliz de haber podido regresar a Alemania y muy contento también por haberlo hecho en ciudades que no conocía. ¡Hasta la próxima Deutschland!