jeudi 23 octobre 2014

¡¡¡¡Me la gané!!!!



Por: Jorge Vega

Hay cosas de mi infancia que de pronto regresan a mi presente. Hoy por casualidad vi el paquete sorpresa de chimbombas (así le decimos a los globos en Nicaragua), para los que no se acuerdan o no conocen a lo que me refiero, les explico. Hace años existía en casi todas las pulperías del país paquetes sorpresas con chimbombas de diferentes tamaños; desde las más diminutas, hasta el premio mayor que consistía en una chimbomba enorme, tipo jumbo! Conseguirla era el objetivo de casi todos los niños y niñas que conocí en mi infancia, y claro está, el mío también!

Hoy por hoy se me hace difícil recordar el precio que se pagaba, creo que eran 25 ó cincuenta centavos o como nosotros le decimos comúnmente “cinco reales”, nunca entendí por qué a la moneda de cincuenta centavos le decimos “cinco reales”, pero en Nicaragua todo el mundo entiende que se hace referencia a esa moneda.

Entonces con la plata (dinero) en mano uno iba a la pulpería y te daban una cartilla enorme con muchos dibujitos que ocultaban los números que se encontraban dentro, uno decidía qué imagen tomar y el pulpero (persona que trabaja en la pulpería) quitaba la imagen y ahí aparecía el número de la suerte y con ese número se buscaba en el paquete sorpresa, para ver qué tipo de chimbomba te habías ganado. Uno siempre tenía la esperanza de ganarse la chimbomba grande o por lo menos “decente”, pero casi siempre te salía una pequeña, salían también unas que parecían como gusanos, yo tenía tan mala suerte que creo que siempre me salían unas tan, pero tan pequeñas que era incluso imposible inflarlas!, pero igual uno iba al día siguiente con la esperanza de que en esa ocasión por fin lograras tener la chimbomba grande, aunque en ocasiones desde que llegabas a la pulpería te decepcionabas al ver que la chimbomba “jumbo” ya había desaparecido, quién sabe quién habrá sido el afortunado o afortunada, en todo caso de lo que sí estaba seguro es que no habíamos sido ni las gemelas (mis hermanas)ni yo.


Honestamente no recuerdo nunca haber sido “beneficiado” con ese premio, pero sí sé que era una manera de mantenernos “imanizados”,  la chimbomba “jumbo” nos hacía volver una y otra vez a la pulpería, íbamos a buscarla, todos queríamos tenerla, decir: yo me la gané!, Qué inocentes que éramos y sin embargo, quienes vivimos eso, creo que podemos jactarnos de haber vivido una infancia bien gratificante y sencilla en la que el juego de la chimbomba sorpresa, nos hacía sentirnos los dueños del mundo, o al menos del barrio o calle donde vivíamos. 

Imagen extraída de: http://www.dx.com/es/p/different-patterns-latex-balloons-colorful-100-piece-pack-146663

lundi 13 octobre 2014

CALVET
Por: Jorge Vega

Todos tenemos cosas que contar sobre nuestras vidas, pero siempre hay momentos de la misma que preferimos tenerlas bajo llave, son como nuestros secretos más “oscuros”, porque si los contamos no sabemos cómo puede reaccionar la gente o quizás porque no nos sentimos muy orgullosos de ciertas cosas. En todo caso, no pienso que exista en la tierra una persona que haya sido drogadicta, guardaespaldas de personas ligadas a la mafia, haber abandonado a su hijo pequeño, haber robado una fuerte cantidad de dinero de las mismas personas ligadas a la mafia, que haya estado a punto de querer eliminarse él mismo de la faz de la tierra y también que haya ligado a diario con la autodestrucción, eso no puede existir más que en las películas. ¿O será que me equivoco? Me gustaría decir que sí, que estoy equivocado, pero no, esa pequeña descripción que acaban de leer tiene relación con la vida de un francés radicado hace más de 10 años en nuestro país, me refiero al, ahora pintor, Jean Marc Calvet, un hombre que afrontó momentos muy difíciles, momentos en los que una persona normal hubiera sucumbido en un dos por tres, pero este no fue el caso de Calvet, quien, a pesar de proclamarse su propio destructor, empeñado enfáticamente en autodestruirse, más que lograr su cometido, pudo salir del circulo vicioso en el que se encontraba, se permitió darse la oportunidad de cambiar sus ideas sobre su propia vida y pudo, para cerrar con broche de oro, reconciliarse con su único hijo varón llamado Kevin.

Una película muy emotiva, que nos lleva a reflexionar sobre la vida y sobre la importancia de tomar decisiones erróneas y poder rectificarlas a tiempo, aunque ese “tiempo” no sea el esperado o pensado o dado por los demás.

Calvet, es el título de la película y tuve la oportunidad de verla en la Casa de los Tres Mundos en la ciudad de Granada. Ojalá Ustedes también tengan la oportunidad de ver esta excelente película que nos hace reflexionar sobre la vida y, aunque no creo que haya sido la idea original, sirve como ejemplo para luchar contra las adversidades que van apareciendo en el diario vivir.


¡Bravo!

Imagen extraída de: http://neonklaws.blogspot.com/2011/06/eiff-calvet.html