dimanche 21 décembre 2014

Una pequeña fotografía de cómo nos ven los extranjeros a los nicas



Por: Jorge Vega

He aprovechado las clases de español que imparto a extranjeros que visitan nuestro país, para preparar una lista, no exhaustiva, de las cosas que les sorprende o llama la atención de Nicaragua.
Hay aspectos tanto positivos como negativos, la idea es tener una pequeña fotografía de cómo nos ven los extranjeros a los nicas. ¡Veamos!

La puntualidad: no es un secreto que somos un poco “especiales” con el tema de la puntualidad, pero no sólo a nosotros nos pasa eso, he descubierto que ese es como un tema de referencia de Latinoamérica. Les he explicado a mis estudiantes que los nicas nos permitimos un margen de 30 minutos de aceptación para casi cualquier tipo de actividad y que en muchos caso si uno quiere hacer una actividad a las 3 en punto, hace la invitación a las 2:30, para que las personas lleguen a la actividad a las 3 en punto.

Compartir un taxi: los que han tomado taxi se asombran de saber que el taxi no es exclusivo para la persona que lo toma, en efecto, nuestro sistema de transporte “selectivo” es más bien “selec-colectivo” y el taxista va ingeniando/ construyendo su ruta en dependencia de las personas que van subiendo al taxi.

La no insistencia al momento de querer vender: mis informantes me dicen que una de las cosas que les gusta de Nicaragua es que los vendedores se acercan y les proponen comprar algo, pero que no tienen tanta insistencia y que ellos les pueden decir: no, gracias!” y asunto resuelto. ¡Está claro que ellos no han ido al Mercado Oriental!

Las triquitracas (pólvora): debo confesar que esto me asombra incluso a mí. Estoy acostumbrado a escuchar ese ruido, pero es verdad que en muchas ocasiones, uno escucha la pólvora y no sabe por qué están tirándolas, en esos momentos uno puede preguntar: ¿Qué se celebra hoy? Tuve una estudiante inglesa que vive en Nicaragua desde hace un par de años y todavía no se acostumbra al sonido de la pólvora.

El ruido: en dependencia del origen de los estudiantes, algunos pueden o no quejarse del ruido; hay unos que viven en ciudades grandes y con mucha gente alrededor y para ellos Nicaragua es como sinónimo de paz, porque somos menos y al parecer producimos menos ruido, pero para otros que viven en pueblos pequeños y quizás sin mucha actividad al venir a Nicaragua sienten que hay ruido por todos lados.

Música por todos lados: me encanta la música. He estado en países muy lindos, pero con música “gris” y siento que la música latina es como con mucha más energía, más salsa y es cierto que en Nicaragua siempre se escucha música por todos lados; casas, parques, mercados, supermercados, centros comerciales, buses, incluso en los entierros. A la mayoría de mis informantes les gusta esto, pero hay otros a los cuales no les gusta tanto.

“¡Qué calor hace!”, se dice todos los días: algunos de mis estudiantes se quejan de que el nica siempre está diciendo que hace mucho calor y me dicen que ellos pensaban que estábamos acostumbrados al calor. Pues sí, estamos acostumbrados al calor y a hablar del calor! Esa es incluso una manera de empezar una conversación en casi cualquier lugar…

La basura es desagradable: independientemente de lo que se diga la basura es desagradable y es cierto que a nivel general los nicas no nos hemos acostumbrado a vivir en lo limpio. A pesar de muchas campañas de limpieza, hoy por hoy se sigue tirando basura por las ventanas de los buses, carros y en particular en las cercanías de cauces, mercados y esa es una tarea pendiente de todos nosotros.

Todo es más “al suave”: a diferencia de lo que muchos de nosotros podamos pensar, los extranjeros tienen la impresión de que en Nicaragua todo es más al suave, que los problemas son menos grandes y que estamos siempre felices. Como somos un país tropical siento que hay como una imagen de que todo aquí es más tranquilo que en los países de origen de los estudiantes. Es cierto que tenemos una mirada diferente ante los problemas y que incluso podemos burlarnos de eso. Por ejemplo si no tenemos nada que comer uno puede preguntar: ¿Qué vamos a comer? y la respuesta puede ser: “¡tortas de aire!”. Y es cierto también que cuando empezamos a hacer un proyecto decimos que vamos a comprar parte de lo que se necesita y después el resto y que vamos a lograr nuestro proyecto, pero que lo vamos haciendo al suave (despacio).

Comer arroz todo el tiempo: la gran mayoría se ha quejado del hecho que comemos arroz todo el tiempo. Para muchos de ellos no es habitual comer arroz siempre, lo comen muy eventualmente. Mientras que aquí lo comemos siempre y en las noches se mezcla con el frijol para hacer el gallo pinto. Para el nica un plato de comida inicia normalmente con el arroz y luego se le van agregando los demás complementos como carne, ensalada, bastimento (tajadas, tortillas).

El nica es muy curioso: ¿Cómo te llamás?, ¿De dónde sos?, ¿Te gusta Nicaragua?, ¿Cuánto tiempo te vas a quedar?, ¿De qué trabajás?, ¿Cuánto ganás en tu país?, ¿Por qué andás en Nicaragua?, son preguntas súper habituales a las que los visitantes deben responder en muchísimas ocasiones. El nica se muestra muy curioso, pero además muy interesado en la persona que están conociendo, en el nuevo “bróder”, porque nosotros somos “amigos” en menos de lo que cualquiera podría construir una amistad!

Se usa mucho “amor”, “cariño” en el mercado: palabras que en muchas culturas son reservadas a un ser amado, aquí se dicen muy habitualmente y sin involucrar nada. ¿Qué andás buscando amor?, eso debe ser raro para el oído extranjero, seguro ellos escuchan algo así como: Amor, te amo, sos el amor de mi vida, ¿Qué me vas a comprar?, en lugar del acostumbrado: ¿Puedo ayudarle?

Dos personas en una bicicleta: eso es habitual en muchos países, lo que sorprende aquí (y en toda América Latina), es que en lugar de que el acompañante vaya en la parte trasera de la bicicleta, lo haga adelante, de tal forma que el que va manejando va además protegiendo a la persona que lleva con él.

Para concluir debo confesar que muchas de las cosas que menciono en esta nota, nunca me pasaron por la mente como cosas que sorprenden a los extranjeros cuando vienen a Nicaragua y si ahora lo sé, es gracias a la información brindada por mis ex estudiantes de español. 

A todos ellos una palabra: ¡Gracias!

Foto extraída de: http://familiasenruta.com/experiencias/famenruta/nicaragua-con-nins-granada-la-gran-sultana/





mercredi 10 décembre 2014

Mi lista de las mejores cosas del mundo

Por: Jorge Vega

He estado pensando un poco en esto y siento que si me tocara mencionar cuáles son las mejores cosas del mundo que me han tocado vivir, sentir, conocer y poder mencionar las que aún no he tenido la oportunidad de experimentar, me atrevería a decir que, si tuviera que empezar con sólo 10, sin duda alguna serían:




1.       Haber nacido en un país pobre con tantos contrastes. País que para muchas naciones ni siquiera existe, pero que poco a poco empieza a hacerse su camino. No lo tiene muy fácil, pero igual seguimos caminando.
2.       Ser voseante. Estoy enamorado de la forma de hablar del nica y sobre todo del uso del “vos” que realmente cambia el sentido de las cosas, hace que las frases sean mucho más “cortantes”, siempre como ordenando a los demás hacer algo, pero con cortesía. Por ejemplo: Los tuteantes dicen: ven aquí! Se siente más distante y “respetuoso”, en cambio nosotros decimos: ¡vení ve! Que según yo, es súper directo y muestra mucha confianza, algo bastante “típico” del nica.

3.       No tener 8000 “amigos” en las redes sociales, pero contar con menos de 8 a quienes quiero mucho y en quienes puedo confiar con los ojos cerrados, aunque a veces, lo confieso, tenga que medio abrir un ojo para constatar que todo va bien :- )

4.       Haber, desde más o menos los 18 años de edad, vivido fuera de la casa de mi madre. Algo bastante inusual en nuestro país, donde para realmente “irte” de la casa, o salir de tu casa materna, tenés que salir casado. La oportunidad de vivir fuera te hace ser independiente y serlo desde temprana edad te da mucha más confianza en vos mismo como persona. Nadie está diciendo que sea fácil, al contrario, es el momento de enfrentarte con la vida real, con el mundo y pues aprender a vivir de ese modo tiene sus altibajos como todo, pero al final del día uno aprende a organizarse, a manejar sus gastos entre otras cosas.

5.       Haber aprendido idiomas extranjeros como francés, inglés, alemán, portugués, mantener ese interés por perfeccionarlos, pero también tener el gusto por idiomas que nunca me he atrevido a estudiar o con los que nunca me he “cruzado”, no dudo que pronto tenga la oportunidad de aprender el idioma  tahitiano (reo Tahiti) que seguro será muy exótico para el oído nica, ya tengo ganas de empezar!

6.       Viajar. Ya sea dentro de Nicaragua o en Centroamérica o Europa. Los viajes me han enriquecido mucho culturalmente y creo que me han permitido tener una apertura con la misma Nicaragua y con los países que he visitado. Hoy por hoy, estando en Granada descubro que hay mucho por aprender de nuestro país. En esta ciudad colonial, estoy aprendiendo palabras y maneras de hacer las cosas muy diferentes a las de Managua y poder descubrir y conocer eso para mí es un privilegio. Estoy ansioso e interesado en continuar descubriendo nuevas tierras y culturas lejanas.

7.       Dar clases. Los que nunca lo han hecho seguramente deben pensar que es un trabajo fácil, pero no lo es, es un trabajo que implica mucha preparación y energía y en ocasiones puede ser bastante agotador, pero es muy gratificante. Afortunadamente he trabajado con todo tipo de público, desde niños hasta señores en educación a distancia y cada una de esas experiencias me han permitido ir creciendo profesionalmente y entendiendo y modificando mi manera de enseñar. Pero en definitiva dar clases es un gran placer.

8.       Haber aceptado a la Juana de Arco desde muy pequeñita. Al comienzo fue muy difícil, porque lloraba toda la noche y yo tenía que agarrar un colchón e irme a dormir a la sala y llevármela ahí, para que nadie escuchara su llanto y se calmaba, pero en la mañana amanecía uno que otro pedacito de su ñañita (caca) y eso le daba más razones a mi mamá de querer deshacerse de ella. Pero la Juana se fue acostumbrando a la casa y a mí y gracias a Dios dejó de llorar y pues ya de ahí en adelante todo bien, aunque de vez en cuando empezaba a ladrar por las noches y mi mamá otra vez me decía: ¡callá esa perra!

9.       Tener exceso de equipaje al regreso de Toulouse y descubrir que en la maleta venía nada más y nada menos que Petronilo Pello, esa iba a ser una sorpresa al llegar a Nicaragua, pero por el exceso de equipaje, tuve que abrir la maleta y ver qué se podía acomodar y ahí me llevé la sorpresa de ver a ese monito que se venía a Nicaragua y dejaba en la farmacia cercana al reloj de la ciudad a sus primos lejanos. ¿No te hace falta Francia Petronilo?

10.   ¡¡¡Ahora lo tengo complicado, por haberme limitado a sólo 10!!! Bueno voy a mencionar más de una cosa, creo que para terminar con esta lista diría que entre las mejores cosas del mundo para mí, el haber estado con amigos nicaragüenses en Francia y Suecia ha sido muy gratificante. Haber hecho ese viaje por Barcelona, Lisboa, Londres, Toulouse, Albi y por la excelente compañía, es y será inolvidable. Haber nadado con tiburones en Belice en el Hol Chan, me dio mucho miedo, pero es algo digno de contar.  Haber llorado con mi amiga al preguntarle si estaba preparada para la inevitable pregunta que algún día su hijo, que está en silla de ruedas, le pueda hacer: ¿Por qué él no puede caminar y los demás niños sí?.
Me gusta esto de “mi lista de las mejores cosas del mundo”. Pero tampoco puedo abusar y escribir tanto. Hay muchas cosas que necesitan ser dichas, pero lo haré en otra entrega. Y hay tantas otras más que no han pasado que, bueno, ya en el futuro se escribirán, por el momento hay que seguir con la tarea de vivir y de ir construyendo el futuro.

¿Y vos?, ¿Ya tenés tu lista de las mejores cosas del mundo?


jeudi 23 octobre 2014

¡¡¡¡Me la gané!!!!



Por: Jorge Vega

Hay cosas de mi infancia que de pronto regresan a mi presente. Hoy por casualidad vi el paquete sorpresa de chimbombas (así le decimos a los globos en Nicaragua), para los que no se acuerdan o no conocen a lo que me refiero, les explico. Hace años existía en casi todas las pulperías del país paquetes sorpresas con chimbombas de diferentes tamaños; desde las más diminutas, hasta el premio mayor que consistía en una chimbomba enorme, tipo jumbo! Conseguirla era el objetivo de casi todos los niños y niñas que conocí en mi infancia, y claro está, el mío también!

Hoy por hoy se me hace difícil recordar el precio que se pagaba, creo que eran 25 ó cincuenta centavos o como nosotros le decimos comúnmente “cinco reales”, nunca entendí por qué a la moneda de cincuenta centavos le decimos “cinco reales”, pero en Nicaragua todo el mundo entiende que se hace referencia a esa moneda.

Entonces con la plata (dinero) en mano uno iba a la pulpería y te daban una cartilla enorme con muchos dibujitos que ocultaban los números que se encontraban dentro, uno decidía qué imagen tomar y el pulpero (persona que trabaja en la pulpería) quitaba la imagen y ahí aparecía el número de la suerte y con ese número se buscaba en el paquete sorpresa, para ver qué tipo de chimbomba te habías ganado. Uno siempre tenía la esperanza de ganarse la chimbomba grande o por lo menos “decente”, pero casi siempre te salía una pequeña, salían también unas que parecían como gusanos, yo tenía tan mala suerte que creo que siempre me salían unas tan, pero tan pequeñas que era incluso imposible inflarlas!, pero igual uno iba al día siguiente con la esperanza de que en esa ocasión por fin lograras tener la chimbomba grande, aunque en ocasiones desde que llegabas a la pulpería te decepcionabas al ver que la chimbomba “jumbo” ya había desaparecido, quién sabe quién habrá sido el afortunado o afortunada, en todo caso de lo que sí estaba seguro es que no habíamos sido ni las gemelas (mis hermanas)ni yo.


Honestamente no recuerdo nunca haber sido “beneficiado” con ese premio, pero sí sé que era una manera de mantenernos “imanizados”,  la chimbomba “jumbo” nos hacía volver una y otra vez a la pulpería, íbamos a buscarla, todos queríamos tenerla, decir: yo me la gané!, Qué inocentes que éramos y sin embargo, quienes vivimos eso, creo que podemos jactarnos de haber vivido una infancia bien gratificante y sencilla en la que el juego de la chimbomba sorpresa, nos hacía sentirnos los dueños del mundo, o al menos del barrio o calle donde vivíamos. 

Imagen extraída de: http://www.dx.com/es/p/different-patterns-latex-balloons-colorful-100-piece-pack-146663

lundi 13 octobre 2014

CALVET
Por: Jorge Vega

Todos tenemos cosas que contar sobre nuestras vidas, pero siempre hay momentos de la misma que preferimos tenerlas bajo llave, son como nuestros secretos más “oscuros”, porque si los contamos no sabemos cómo puede reaccionar la gente o quizás porque no nos sentimos muy orgullosos de ciertas cosas. En todo caso, no pienso que exista en la tierra una persona que haya sido drogadicta, guardaespaldas de personas ligadas a la mafia, haber abandonado a su hijo pequeño, haber robado una fuerte cantidad de dinero de las mismas personas ligadas a la mafia, que haya estado a punto de querer eliminarse él mismo de la faz de la tierra y también que haya ligado a diario con la autodestrucción, eso no puede existir más que en las películas. ¿O será que me equivoco? Me gustaría decir que sí, que estoy equivocado, pero no, esa pequeña descripción que acaban de leer tiene relación con la vida de un francés radicado hace más de 10 años en nuestro país, me refiero al, ahora pintor, Jean Marc Calvet, un hombre que afrontó momentos muy difíciles, momentos en los que una persona normal hubiera sucumbido en un dos por tres, pero este no fue el caso de Calvet, quien, a pesar de proclamarse su propio destructor, empeñado enfáticamente en autodestruirse, más que lograr su cometido, pudo salir del circulo vicioso en el que se encontraba, se permitió darse la oportunidad de cambiar sus ideas sobre su propia vida y pudo, para cerrar con broche de oro, reconciliarse con su único hijo varón llamado Kevin.

Una película muy emotiva, que nos lleva a reflexionar sobre la vida y sobre la importancia de tomar decisiones erróneas y poder rectificarlas a tiempo, aunque ese “tiempo” no sea el esperado o pensado o dado por los demás.

Calvet, es el título de la película y tuve la oportunidad de verla en la Casa de los Tres Mundos en la ciudad de Granada. Ojalá Ustedes también tengan la oportunidad de ver esta excelente película que nos hace reflexionar sobre la vida y, aunque no creo que haya sido la idea original, sirve como ejemplo para luchar contra las adversidades que van apareciendo en el diario vivir.


¡Bravo!

Imagen extraída de: http://neonklaws.blogspot.com/2011/06/eiff-calvet.html

vendredi 19 septembre 2014

Los gemelitos de Granada



Por: Jorge Vega

Para las parejas ya consolidadas querer tener hijos es parte del proceso de amor y entrega a la  pareja. La mayoría de esas parejas espera poder tener, al menos, dos hijos y de preferencia poder tener la parejita; niño y niña. Poder tener un embarazo de gemelos y que esos gemelos sean niño y niña es como un sueño para muchas de las parejas, eso no es un secreto para nadie, sería como la mayor de las bendiciones.

En una de las calles cercanas al mercado de Granada me encontré con esa escena. Una señora con su parejita de gemelos. Ellos estaban en un cochecito para los dos. La señora tenía un megáfono en el cual decía: “ayuden a los gemelitos, ayuden a los gemelitos”. Los gemelitos no pueden moverse por sí solos, deben permanecer acostados todo el tiempo y antes no tenían nada de movilización, pero gracias a las terapias que han tenido, han podido ir aprendiendo a arrastrarse en el piso, algo que es muy importante para su desarrollo, algo bastante curioso, porque lo que para muchos puede resultar como negativo como es el hecho de arrastrarse, para ellos representa su, quizás, única  oportunidad de desarrollo.

Estos gemelitos pueden pasar por niños de unos 10 años, pero no, ellos tienen 16 y durante esos 16 años ellos han sido acompañados por su madre. Por la poca conversación que tuve con la señora, no descubrí si el padre de los niños está o ha estado hombro a hombro con ella en esta lucha. La madre estaba ahí. Las madres, en el mayor de los casos, siempre están al lado de sus hijos.

No puedo concluir sin mencionar mis respetos, comprensión y admiración por esta señora y por las muchas familias nicaragüenses que cuentan con algún niño con discapacidad entre los suyos.


¡Promovamos la capacidad en medio de la discapacidad!

Imagen extraída de: http://www.paho.org/arg/index.php?option=com_content&view=article&id=1091:entre-140-y-180-millones-de-personas-viven-con-una-discapacidad-en-las-amricas&Itemid=269

mardi 16 septembre 2014

En Nicaragua todavía se va la luz



Por: Jorge Vega


En Nicaragua todavía se va la luz. Puede parecer increíble, pero no lo es. Nosotros estamos “acostumbrados” a pasar noches a oscuras.

Recuerdo que cuando era pequeño la luz se iba casi todas las noches, en ocasiones se iba a las seis de la tarde y regresaba aproximadamente a las dos o tres de la mañana y si teníamos suerte regresaba tipo 11 ó 12 de la noche. Eso era tener “suerte”, porque en Nicaragua siempre hace calor y habían noches muy calientes y sin energía, pues imposible poner el abanico (ventilador), así que ya se imaginaran el calor que sufríamos.

En esas noches a oscuras la familia aprovechaba para salirse a las aceras de sus casas y los adultos empezaban a hablar de cualquier tipo de cosas, recuerdo que uno de los temas más importantes era cuando nos hablaban de cosas relacionadas a cómo eran las cosas en el pasado, las historias familiares, tristezas y alegrías. Confieso que mucho de lo que sé sobre el pasado de mi familia fue gracias a esas noches sin electricidad.

Cuando esas conversaciones serias me aburrían, me iba la esquina del barrio y con los otros chavalos nos sentábamos o acostábamos en una gran acera y desde ahí empezábamos a hablar de cosas divertidas y luego pasábamos a contar cosas de miedo, que a algunos no les daba miedo, a mí siempre me daba miedo todo lo que escuchaba, pero tenía que disimular, para seguir escuchando las historias y cuando era el momento de irse cada quien a su casa y nada de venir la luz, yo me arrepentía de haber escuchado esas historias, porque ya sentía a la “muerte quirina” detrás de mí o a cualquier otro fantasma, era difícil, recuerdo que cada vez que pasaba eso yo decía, “no vuelvo a ir a esa esquina a escuchar cosas de miedo”, pero como no había nada que hacer, caía en la trampa una y mil veces.

Mi generación y yo tuvimos la oportunidad de tener esas noches de tertulia con el enorme privilegio de tener a muchísimas estrellas y con suerte una hermosa luna como testigos. No teníamos mucha tecnología y entonces no había nada más que hacer que hablar y hablar y hablar hasta que regresara la energía o hasta que no hubiera nada más que contar y regresar a nuestras casas a dormir y algunos como yo, a temblar del miedo, esperando que la carreta náhuatl llegara y tomara la vida de uno.

La luz se sigue yendo en la actualidad, pero ahora con la tecnología cada quien puede seguir usando sus celulares, mp3, computadoras, tabletas, incluso poner bujías previamente cargadas, entonces el momento que era utilizado para intercambiar historias fantásticas ya no se da tanto como en el pasado.

Supongo que soy el típico joven-adulto que cree que todo en su generación fue lo mejor de lo mejor, la crema de la crema o “crème de la crème” como dicen los franceses. Supongo que los jóvenes de esta nueva generación aprovechan la ausencia de electricidad de otra manera, pero quizás estoy demasiado “viejo” para ver las cosas con la objetividad que se merece.

Lo que sí puedo decir de manera objetiva es que en Nicaragua todavía se va la luz. Nosotros estamos “acostumbrados” a pasar noches a oscuras. Puede parecerles increíble, pero no lo es.

Foto extraída de:  

"Ciudad Sin Luz" Creepypasta

mercredi 3 septembre 2014

Mi “experiencia” con la cocina.

Por: Jorge Vega


Nacer en un país como Nicaragua tiene, aunque no lo crean, muchas ventajas, pero no quiero hablar de eso en esta ocasión sino de una de las grandes des-ventajas, así con guión, porque para algunos puede que sea una ventaja, pero para mí no lo es. Veamos. Tengo un poco más de 25 años y hoy, por primera vez en mi vida, pelé un melón, increíble, esa fruta tan común que he comido una y mil veces en ensalada de frutas, o sin nada más o bien que he bebido en fresco de melón con naranja. Es increíble, pero no sabía incluso cómo pelarlo, no sabía si se tenía que partir por la mitad y luego quitar la cáscara o si se podía pelar como las naranjas que se les quita la cáscara y luego se parten por la mitad para extraer su jugo, pero el melón era algo grande y realmente no tenía idea de cómo pelarlo y de si lo estaba haciendo bien.

En Nicaragua la cocina es un lugar “privilegiado” por no decir obligatorio para las mujeres, los hombres pueden entrar para probar algo de lo que se está cocinando, pero no pueden meter cuchara o dar opinión al respecto, sólo pueden emitir un juicio cuando están comiendo y decir que le hizo falta sal o que quedó muy salado o que el arroz quedó muy duro o cosas de ese estilo, o tratándose de restaurantes uno puede tener un juicio un poco más “a la altura” y decir que la carne no quedó muy cocida o que a la ensalada le hizo falta tal o tal salsa.

Pues sí, en nuestro país que un hombre cocine se ve mal, a no ser que haya estudiado cocina y sea chef o ayudante de cocina. En estas tierras se conservan tradiciones de nuestros orígenes, tradiciones que son muy cuestionables. Si un niño quiere ayudar en la cocina y hacer cosas básicas como cortar tomates para una ensalada, se le puede catalogar como un niño “diferente”, por diferente se entenderá que tiene otras preferencias afectivas-sexuales. Así de atrasados estamos por estos lados.

Incluso personas como yo que de cierto modo estamos en contra de esas teorías, no somos capaces de pelar un simple melón. Recuerdo que hace un par de años mi mamá estaba algo enferma y me pidió que cociera unos plátanos verdes, la tarea era simple, sólo se tenía que quitar la cáscara de los plátanos y yo había visto hacer eso mil veces a mi mamá, así que pensé que era lo más simple del mundo, entonces agarré el cuchillo y agarré el primer plátano verde y …sorpresa! No sabía cómo quitarle la cáscara, entonces lo hice como si se tratara de una papa a la que se le va quitando parte por parte hasta que uno deja desnuda a la verdura. Pero resulta que había otra forma en la que con dos cortes, más o menos, uno puede dejar el plátano sin cáscara y de una forma muy simple, pero como ignoraba cómo hacer eso, pues recurrí a lo que conocía.

Muchos de nosotros hemos tenido que aprender a cocinar cuando nos ha tocado estar fuera de nuestra casa materna. Tengo una licenciatura en Administración Turística y Hotelera y tuve clases de A&B (Alimentos y Bebidas) y nos tocó aprender a elaborar ciertos alimentos y bebidas y eso despertó en mi la curiosidad por la cocina, pero esa curiosidad se fue apagando poco a poco, porque eran mínimos los momentos en que me tocaba o me toca elaborar algo para comer, normalmente lo compro ya cocinado o hay una mujer, ya sea mi mamá, tía, alguna amiga o ahora mi tía por parte de padre, que tiene algo preparado para mí. Entonces no tengo la necesidad de preparar mis alimentos.

Recuerdo que hace unos 13 años, cuando trabajaba con la Cruz Roja Canadiense y Cruz Roja de la Juventud, nos tocó hacer un curso de sobrevivencia y en esa ocasión nos fuimos a un Departamento del Norte nica y ahí nos tocó hacer todo; construir las champas (tiendas de campaña) en donde íbamos a pasar la semana, teníamos que rozar (quitar la hierba con un machete), hacer hoyos para construir las letrinas (escusados) o “baños” y también hacer la comida. Éramos chavalos y chavalas con todas esas obligaciones, entonces hacíamos grupos o brigadas que se encargaban de determinadas tareas, las tareas variaban para que pudiéramos experimentar un poco de todo y como el tercer día creo, nos tocó a un grupo de compañeros y a mí preparar la comida. El menú no era nada “extraordinario” de hecho era lo mismo que habíamos comido anteriormente y según descubrí sería lo mismo que comeríamos el resto de la semana. El menú del almuerzo era: arroz, huevo frito con tomate y plátano verde cocido y un vaso de chicha sin hielo, porque no teníamos hielo. Ahí estaba la brigada que iba a realizar el “delicioso” manjar. Curiosamente en esta ocasión, creo que para ponernos a prueba, todos éramos hombres y como se imaginaran, ninguno sabía cocinar. Teníamos el arroz crudo, huevo crudo, plátanos crudos, tomates crudos. 

La primera “oportunidad” de hacer comida y no era solo para una persona o para dos, no, era para casi 100 brigadistas! No recuerdo quién hizo la división, quién dijo quién iba a hacer qué, lo que sí sé es que a mi grupo y a mí nos tocó hacer el arroz. No debía ser nada difícil, empezamos y pusimos la paila en el fuego de leña que habíamos hecho. Después le pusimos el aceite y le agregamos las, no sé si, 30 ó 40 libras de arroz, cuando ya estaba medio tostado le agregamos agua y ahí empezó el martirio, cuando se secó la primera vez quedó muy duro, demasiado duro, entonces le agregamos otro balde de agua y lo tapamos y cuando se secó, lo probamos y seguía duro, entonces le agregamos dos baldes de agua más y ahora sí tardó en secar, “mucho mejor!” pensamos nosotros, porque así iba a quedar bien suave el arroz, pues sí, quedó suave, pero demasiado para nuestro gusto, quedó como arroz aguado y para más desgracia, sin sal, sin nada de gusto, pero como no se podía desperdiciar y estábamos en un curso de supervivencia pues nos lo tuvimos que comer, nosotros y los demás compañeros. Afortunadamente los huevos fritos y  plátanos cocidos no habían corrido la misma suerte que la del arroz. La chicha nos la bebimos simple, porque no había azúcar. Mi primer fresco de chicha simple, sin azúcar y sin hielo.


Acabo de terminar de leer el libro “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel y cada capítulo se inicia con la preparación de algo de comer y acabo también de pelar el melón para el fresco de melón con naranja y eso me dio ganas de escribir sobre mi experiencia con la cocina que espero, en el futuro, pueda ser más amistosa, digna de contar y que deje un buen sabor de boca. Por el momento me conformo con hacer papas fritas, pasta, ensalada o esperar a que una mujer me diga: Jorge, ya está lista la comida. ¡Buen provecho!  

Dibujo extraído de: http://blog.pucp.edu.pe/category/6847/blog/2464

lundi 28 juillet 2014

¡Aquéllas salidas en Granada!


Por: Jorge Vega

Si tuviera que decir cuál es mi ciudad favorita en Nicaragua, creo que sin titubear diría que  Granada. Mis amigos y yo la visitábamos al menos una vez al mes y casi siempre hacíamos el mismo recorrido. Encontrarnos en la UCA un sábado por la tarde, tipo siete de la noche para estar en Granada más o menos a las 8, buscar un hospedaje, dejar nuestras cosas y medio arreglarse para ir un rato a la calzada, que es como una pequeña avenida con alrededor de 4 ó 5 calles con mucha diversión, hay muchos bares, restaurantes, karaokes, hospedajes, es por así decirlo, la zona viva de la gran Sultana (así se le conoce a Granada). Luego de estar en la calzada, íbamos a una disco con mucho ambiente llamado el Club o para variar al karaoke Be-18. El regreso al hospedaje se hacía al rededor las dos o tres de la mañana. Si teníamos hambre, antes de regresar al hospedaje, comíamos lo que fuera, o lo que encontráramos, ¡a esa hora no se puede ser exigente!, lo que importa es comer algo.

Tengo una amiga a la que no le gusta la cebolla y en Nicaragua hay una comida ligera que se llama quesillo, es una tortilla con un pedazo de queso suave alargado al que le decimos quesillo, se le agrega cebolla en trocitos y luego crema y sal al gusto. Resulta que en una ocasión en la que regresábamos del “party”, esta amiga tenía hambre y cuando ve el puesto de quesillo pide uno y la señora que vendía le dijo, pero no tengo quesillo, haciendo referencia al queso suave alargado, la señora le podía hacer un quesillo “especial”: tortilla, cebolla, crema y sal, pero mi amiga le dice, ¡pero es que no me gusta la cebolla!,¡ Qué mala suerte la de la pobre! 

Después de esas salidas uno regresaba lo suficientemente muerto, sin nada de energía, como para tirarse a la cama, cerrar los ojos y olvidarse del mundo. ¡Bye bye mundo!

Al día siguiente  íbamos a desayunar en Katty´s waffles, era un desayuno de lujo que permitía recargar las energías medio perdidas el día anterior y luego de dicho manjar, visitábamos, eventualmente, las isletas de Granada, para luego regresar a Managua. Ese era más o menos el “ritual” de visitas que hacíamos, mis amigos y yo, en Granada.

Qué lindas experiencias las que tuvimos en esa ciudad. Creo que aunque pasen los años, esos lindos recuerdos de nuestros, según yo, mejores años de juventud, fuerza, locura y sobre todo energía desenfrenada, persistirán!


Foto: http://open.salon.com/blog/joanpgage/editor_picks

vendredi 25 juillet 2014

¡Tolosa, la ciudad rosa!

Por: Jorge Vega

Ya había escuchado hablar de ella sin siquiera pensar que algún día llegaría a conocerla. Debo mencionar que a pesar de haber estado en diferentes ciudades de Francia, era mi primera vez en el sur y a decir verdad era uno de los destinos que tanto había esperado visitar, porque tenía curiosidad de estar en la ciudad más “española” de Francia!

Tuve la enorme dicha de tener a un excelente guía, quien no sólo me mostró la ciudad que lo ha acogido durante los últimos 8 años, sino también de conocer los alrededores e incluso pueblos que estaban a una distancia considerable.

Mi llegada coincidió con las celebraciones de fin de año y tuve la enorme dicha de pasar una noche de despedida del 2013 y bienvenida del 2014, con personas que quiero y estimo mucho y que representan mucho en mi antigua y nueva historia personal.

No me había ni siquiera instalado completamente en Toulouse (así es el nombre de Tolosa en francés) cuando tuve la oportunidad de conocer Cahors, un pueblo muy agradable que se encuentra a una hora y 45 minutos aproximadamente desde TLSE (siglas de Toulouse), por esos lados tan lejanos de Nicaragua vive una nica de Managua, ella se enamoró desenfrenadamente de un joven francés y a pesar de la tristeza que representaba para ella dejar de vivir en su patria, se fue a esas tierras lejanas y que en un momento fueron desconocidas, pero ahora es su nuevo hogar.

Tolosa es conocida como la ciudad rosa, porque muchos de sus techos tienen ese color y entonces en días soleados se puede apreciar la intensidad de ese color y es como un perfecto manjar para la vista.

Recuerdo que uno de los primeros paseos que realicé en la ciudad, fueron muy cercanos al río Garona, pasamos por el Pont Neuf y luego, como hacía algo de frío para mí, decidimos entrar a un café a tomar algo, Xavier, como típico francés, pidió un café, yo, por mi parte, pedí un té caliente, hago la aclaración, porque en Nicaragua siempre que tomo té es frío y muy escasas veces, por no decir nunca, he tomado té caliente.

Lo único que se me venía a la mente estando en la ciudad rosa, era lo que dijo otro “Xavier”, en este caso me refiero a Romain Duris en la película l´auberge espagnole (el albergue español), cuando dice que cuando uno llega a un lugar por primera vez, todo lo que recibís es nuevo, recibís una ciudad completa con sus calles, edificios, historias, con sus pobladores, todo eso es nuevo y quizás hasta extraño para uno, pero cuando ya vas conociendo las calles e identificando los edificios, puntos de referencia como por ejemplo El Capitolio, el parque japonés, la calle Lejeune, la estación de trenes, dónde están ubicadas las universidades, los cines, las librerías, todo eso de cierto modo le empieza a pertenecer a uno, porque ya uno “forma parte” de ella.

Para mí es difícil escribir sólo una cosa sobre esta ciudad, porque siento que tengo mucho que contar y estoy seguro que lo voy a ir haciendo poco a poco y en varias entregas, porque viví y conocí muchas cosas que realmente fueron muy interesantes y enriquecedoras.  


Nos vemos la próxima vez con una entrega más de Tolosa, mi ciudad rosa!

vendredi 11 juillet 2014

¡Instrucciones para ser “granadino” y pasar desapercibido!


Por: Jorge Vega

Hace aproximadamente tres meses que estoy, más o menos, viviendo en Granada y la ciudad que se me presenta no es diferente a la que veía cuando venía de visita con mis amigos los fines de semana,  pero mi manera de verla y sobre todo el contacto más “intimo” con el granadino, me han hecho ver e incluso ´´descubrir´´ muchas cosas que antes me eran totalmente ajenas.

Por algo se dice que para realmente conocer un lugar uno, a pesar de no ser de ahí, debe sentirse parte de ese lugar, integrarse de la mejor manera posible y eso es algo que con todo el gusto estoy haciendo. Estoy convencido que no hay mejor forma de conocer  un pueblo, sus costumbres, manera de ver las cosas que vivir las cosas como si uno fuera de ese lugar. Y más que tener un espíritu de crítica, hay que tener una apertura a diferentes maneras de hacer las cosas, de hablar, de pensar….

Aquí les dejo una pequeña lista de cosas que he ido descubriendo de los granadinos. Lo que aquí aparece son cosas o palabras que no había escuchado o visto en otros lugares de Nicaragua, y es por eso que a uno lo cautivan y considero apropiado compartir entre nosotros, como nicaragüenses, este tipo de información para valorar el ingenio y la diversidad del nica y de nuestra Nicaragua.

“En la casa de enseguida….”

Admito que la primera vez que escuché esta frase me llamó mucho la atención, porque nunca había escuchado esta palabra en ese tipo de situación. Me refiero a la palabra ´´ enseguida´´, he descubierto, porque lo he escuchado en varias ocasiones y he preguntado también, que en Granada no se dice ´´al lado de´´, por ejemplo si uno vive al lado de un restaurante, en Granada uno vive enseguida del restaurante. Igual se utiliza para dar indicaciones: ¿Dónde queda la farmacia?, la farmacia está enseguida de la Casa Pellas y no al lado de la Casa Pellas.

“¿Jocotes pelados?”

¿Les gustan los jocotes?, bien ricos con sal ¿Verdad?, pero ¡qué aburrido tener que pelarlos!, ¿Pelarlos?, sí, leyó bien, ¡pelarlos!, en el parque Central de Granada, he visto bolsas de jocotes pelados, para los que no entienden, les quitan las ´´cáscaras´´. Un amigo granadino me dice que eso es cien por ciento normal en Granada y que a veces incrementa un poco el precio de los jocotes pelados y que los con ´´cáscara´´ son más baratos. No sé por qué, pero nunca me pasó por la mente que lo de afuera del jocote fuera la cáscara y que para comértelos se tuvieran que pelar, pero ahora ya sé que, al menos por estos lados, es así.

“¿Dónde hay un frito?”

¿Tiene hambre y quiere comerse un pollo asado o carne asada, un taco o una enchilada?, fácil, hay que dirigirse a una…..o a un? Ummmm, bueno, va a depender de dónde uno esté. Si estás en Granada sería ir a un frito! Un frito es lo mismo que decir una fritanga. En Granada se dice un frito, porque, según me cuentan y con mucha lógica, las cosas que se hacen son mayoritariamente fritas, es exactamente la misma idea de fritanga o comidería, pero con otro nombre. En Managua normalmente un frito es un pedazo de carne de cerdo o chanco que se pone a freír y se le conoce como frito o frito de carne, entonces cuando uno escucha la palabra frito no la asocia a una fritanga, al menos que sea en Granada!

“¿Carne asada sin gallo pinto?”

En Granada cuando uno compra una carne asada, te dan tajadas verdes o maduras o la mezcla de ambas, la carne y la ensalada, pero no te ponen gallo pinto! y entonces uno pregunta: ¿ Y el gallo pinto? y la respuesta es: eso es extra. O sea que el gallo pinto te lo cobran aparte. Nunca había visto eso. Para mi ese servicio de comida incluye todo: gallo pinto, carne, tajadas verdes o maduro y ensalada y como extra un queso o cuajada o si uno quiere más de los mismos ingredientes se entiende que te lo cobren como extra, pero nunca como extra de primas a primera. De nada sirve reclamar, es extra y ya!

Hay muchísimas cosas que nos pueden “sorprender” de nosotros mismos y hay tantas otras más que nos hacen falta descubrir de las ciudades de nuestro país, esto que les presento es tan solo un pequeño ejemplo de lo que yo he podido apreciar de Granada, del mismo modo una persona de Granada que empiece a vivir en otra ciudad va a tener material que compartir con los demás, va a encontrar formas de hablar, maneras de hace las cosas distantes a las que él conoce y probablemente va a querer compartirlas. Por mi parte, sé que a medida que conozca más cosas de Granada, seguramente más me voy a enriquecer de nuestra manera de hablar, ver y hacer las cosas, aunque con el paso del tiempo seguramente me acostumbre y todas las cosas de esta pequeña lista dejen de ser cosas nuevas para mí y las voy a ver como lo habitual, como un perfecto granadino!