vendredi 25 juillet 2014

¡Tolosa, la ciudad rosa!

Por: Jorge Vega

Ya había escuchado hablar de ella sin siquiera pensar que algún día llegaría a conocerla. Debo mencionar que a pesar de haber estado en diferentes ciudades de Francia, era mi primera vez en el sur y a decir verdad era uno de los destinos que tanto había esperado visitar, porque tenía curiosidad de estar en la ciudad más “española” de Francia!

Tuve la enorme dicha de tener a un excelente guía, quien no sólo me mostró la ciudad que lo ha acogido durante los últimos 8 años, sino también de conocer los alrededores e incluso pueblos que estaban a una distancia considerable.

Mi llegada coincidió con las celebraciones de fin de año y tuve la enorme dicha de pasar una noche de despedida del 2013 y bienvenida del 2014, con personas que quiero y estimo mucho y que representan mucho en mi antigua y nueva historia personal.

No me había ni siquiera instalado completamente en Toulouse (así es el nombre de Tolosa en francés) cuando tuve la oportunidad de conocer Cahors, un pueblo muy agradable que se encuentra a una hora y 45 minutos aproximadamente desde TLSE (siglas de Toulouse), por esos lados tan lejanos de Nicaragua vive una nica de Managua, ella se enamoró desenfrenadamente de un joven francés y a pesar de la tristeza que representaba para ella dejar de vivir en su patria, se fue a esas tierras lejanas y que en un momento fueron desconocidas, pero ahora es su nuevo hogar.

Tolosa es conocida como la ciudad rosa, porque muchos de sus techos tienen ese color y entonces en días soleados se puede apreciar la intensidad de ese color y es como un perfecto manjar para la vista.

Recuerdo que uno de los primeros paseos que realicé en la ciudad, fueron muy cercanos al río Garona, pasamos por el Pont Neuf y luego, como hacía algo de frío para mí, decidimos entrar a un café a tomar algo, Xavier, como típico francés, pidió un café, yo, por mi parte, pedí un té caliente, hago la aclaración, porque en Nicaragua siempre que tomo té es frío y muy escasas veces, por no decir nunca, he tomado té caliente.

Lo único que se me venía a la mente estando en la ciudad rosa, era lo que dijo otro “Xavier”, en este caso me refiero a Romain Duris en la película l´auberge espagnole (el albergue español), cuando dice que cuando uno llega a un lugar por primera vez, todo lo que recibís es nuevo, recibís una ciudad completa con sus calles, edificios, historias, con sus pobladores, todo eso es nuevo y quizás hasta extraño para uno, pero cuando ya vas conociendo las calles e identificando los edificios, puntos de referencia como por ejemplo El Capitolio, el parque japonés, la calle Lejeune, la estación de trenes, dónde están ubicadas las universidades, los cines, las librerías, todo eso de cierto modo le empieza a pertenecer a uno, porque ya uno “forma parte” de ella.

Para mí es difícil escribir sólo una cosa sobre esta ciudad, porque siento que tengo mucho que contar y estoy seguro que lo voy a ir haciendo poco a poco y en varias entregas, porque viví y conocí muchas cosas que realmente fueron muy interesantes y enriquecedoras.  


Nos vemos la próxima vez con una entrega más de Tolosa, mi ciudad rosa!