mardi 23 août 2011

¡Echémosle la vaca!



Si escucháramos a un francés hablando en español, diciendo que no sabe qué va a pedir para comer, que necesita reflexionar, nos quedaríamos asombrados, ya que en español, ese verbo es más intenso que en francés. En español, un: “¡No sé qué voy a comer, voy a pensarlo!”, nos sobra y basta.

Para un nicaragüense común, reflexionar implica mucho más que sólo pensar; los momentos de reflexión, son momentos de paz en donde se trata de encontrar alguna enseñanza de lo aprendido o vivido. Según el Diccionario en línea de la Real Academia Española (DRAE), reflexionar significa: considerar nueva o detenidamente algo. El diccionario nos da la definición del uso de esta palabra en español, que es su razón de ser, y no en francés, pero traducir una palabra es súper fácil, entenderla en el contexto que se esté utilizando es un poco más experimental. Uno debe hacer la búsqueda para entender la mentalidad de los hablantes, en este caso, se debe consultar sitios de definición en francés, como le Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales (CNRTL), o centro nacional de recursos textuales y lexicales en nuestro idioma.

El uso del verbo reflexionar en francés es variable y se asemeja al uso que le damos en español, pero en el ejemplo antes mencionado, el significado se acerca más a la idea de pensar.

Lo que pretendo con ese ejemplo, es reconocer al lector en el papel del receptor, quien es además el emisor vivo del idioma. Creo que no importa lo correcto o incorrecto que se hable, mientras un grupo de individuos manejen el mismo código y lo entiendan así, la función de la comunicación se cumplirá.

Es sabido que cuando estamos en contacto con un nuevo idioma, siempre estamos tratando de ver el lado lógico de las estructuras de las frases y de las palabras utilizadas. En nuestra reflexión, el referente es nuestra manera de hablar, porque esa manera es la que mejor conocemos y por lo tanto es la primeramente aceptada. Como es nuestra manera de hablar de todos los días, nos acostumbramos y es tildado de “normal”, eso evita asombrarnos de la manera en la que lo hacemos, pero si de vez en cuando nos damos unos pequeños minutos para pensar y reflexionar sobre las palabras, y en especial ciertas frases que utilizamos, podríamos sorprendernos y de qué manera!

Para muestra, un ejemplo: el lunes por la mañana, estaba en las cercanías de un mercado, todo funcionaba de la manera habitual; gente entrando y saliendo, los vendedores ofreciendo sus productos, la gente comprando, quejándose del fuerte calor que hacía, en fin todo lo que se acostumbra ver en un mercado, en eso pasan dos señoras y una de ellas iba diciendo: ¿Viste cómo la malmataron 1?, pues sí, lo que pasa es que le echaron la vaca ¿Le echaron la qué?, la vaca señor, la vaca!


“Echarle la vaca a alguien o algo”

No sé de dónde proviene tan particular aseveración, pero ya le hemos sentido saborcito, no es novedoso para un nica (y entiendo que en Honduras también se usa) entender el significado de esa frase, y como es de uso común o popular como lo llaman en los diccionarios, pues está presente en nuestro registro de idioma.
Veamos pues ¿Qué es echar la vaca?

Viéndolo desde el lado positivo, significa trabajar en conjunto, en equipo, juntos hacia el mismo objetivo, unir esfuerzos para lograr algo, jamás de manera individual, siempre en binomios o más. Su uso no queda aislado en el lenguaje popular, hace presencia incluso en medios periodísticos, en ocasiones incluso como título del artículo, ejemplo de eso:

‘Echarle la vaca’ al pleito con Colombia”, Ortega dice que le “echan la vaca” a Nicaragua, Boaco le echa la vaca al dengue, Luis Enrique Calderón, "Echándole la Vaca" y quién sabe cuántos otros títulos más!

Pues sí, en nuestra simpática manera de hablar, hay muchísimas frases y expresiones populares, tantas que a mí no se me haría nada fácil mencionarlas, pero en definitiva, que en este tipo de situaciones, tratar de explicar este prototipo de expresiones resulta ser algo pesado, una sola persona no bastaría, sin duda alguna que para lograrlo habría que echarle la vaca!


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Definiciones según el Vocabulario Popular Nicaragüense, por Rabella y Pallais.
Malmatar 1: herir de gravedad.

vendredi 19 août 2011

Festival Blogs de Nicarawa


Disociaciones del alma


Jorge Vega

Si se parte de la idea que movimiento es desplazarse de un punto A hacia un punto B, y que para que esto ocurra el cuerpo humano deba realizar dicha acción en conjunto con su alma, definitivamente que este día yo estaría en graves problemas. Pues sí, mi cuerpo está realizando todos los actos que debe hacer, no tanto así mi alma. O quizás mi alma si está despierta, pero no la parte que normalmente conozco, este día es la parte que menos conozco de mí, quien está despierta e intenta gobernar mis pensamientos, mis movimientos, mi habla, mi escribir, mi ver, mi creer, mi sentir, en fin mi ser.

Desconozco a todos a mi alrededor, no es que no les conozco el rostro, simplemente, desconozco quiénes son en su totalidad, la ambigüedad de sus mundos y sus historias. Me avergüenzo de tanta sinceridad, pero es mi objetiva verdad. Verdad que seguramente desconoceré cuando vuelva a despertar y tenga que ponerme el antifaz de la diplomacia humana, que te obliga a decir lo contrario a lo que pensás.

A tan sólo unos minutos del desenfado total, la otra parta del alma o del ser, en su gran agonía, rechaza y trata de imponerse ante la militancia sin desmedida de la parte intrusa que pretende ser reconocida como nueva gobernadora y señora. O quizás me equivoco, y la parte que pienso que es la intrusa, tan sólo está reclamando el territorio que le corresponde y que le ha sido arrebatado tiempo atrás. Todo es un perfecto enredo, es como un escenario lleno de neblina, en donde nada es lo que uno cuerdamente podría pensar que es.

Qué pesar siento por ambas partes del alma, son como siamesas que están obligadas a permanecer juntas, pero sólo una de sus partes es la que se desarrolla en su máxima totalidad y esta parte “viva” es la única reconocida, así que a la otra parte no le queda más remedio que adormecerse, pero aprovecha estos escenarios de desequilibrio cuerpo- alma, para recordarnos su existencia.