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Del “matrimonio” y otros demonios…


Fernando y Elizabeth se casaron hace menos de un año atrás. No con papeles legales, sino bajo la “bendición” de una amiga que hizo el papel de la “abogada”, los testigos; un amigo y la sombra de una buena amiga, curiosamente la abogada, el testigo presente y la testigo ausente eran amigos de uno de ellos, la otra parte del matrimonio estaba sola, se hacía acompañar de su alma y su amor. Los futuros esposos, enamorados y bajo los efectos del alcohol, aceptaron y firmaron el compromiso. Luego vinieron las fotos, el video oficial y la futura publicación. El matrimonio continúo su curso de la manera más feliz del mundo, sus corazones latían como si fuera uno. Como su amor era prohibido desarrollaron técnicas para saludarse y enamorarse, cuando estaban en sociedad, en lugar de un beso en la boca, se daban un beso en la mano, en lugar de decir te quiero uno de los dos cerraba con disimulo uno de sus ojos o lo susurraba bajito. Durante algunos meses, la relación se festejó y se consagró, estaban tan felices con su amor que con mucha alegría cantaban, lo que pare ellos representaba su relación, cantaban algo así “te envío poemas de mi puño y letra, te envío canciones de cuatro cuarenta, te envío las fotos cenando en Marbella y….así me recuerdes y tengas presente que mi corazón está colgando en tus mano…”. La parte que estaba sola conoció a casi todos los amigos de su pareja, se involucró bastante bien en el grupo, tuvieron muchas fiestas, vivencias. Poco a poco se involucraron con la familia, con su hermana y sobrinita e incluso con su madre. Las desventuras aparecían, pero era sólo el momento de la reflexión, discusión y luego, según conocí tiempo después, la aparente reconciliación y perdón. Pero un día memorable de febrero, algo inexplicable aconteció y el futuro y bienestar de la relación simplemente se evaporó. Así sin más, todo acabó. La vida así lo quiso. Nunca más se volvieron a amar, sus cuerpos nunca más se volvieron a acariciar, siquiera a tocar. De vez en cuando y sin proponérselos, las vivas tardes y los aires frescos de Managua, les recuerdan que en un momento estuvieron juntos y que en una noche de tragos se casaron y se amaron….sí, se amaron.


Jorge Vega

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Mi “experiencia” con la cocina.

Por: Jorge Vega Nacer en un país como Nicaragua tiene, aunque no lo crean, muchas ventajas, pero no quiero hablar de eso en esta ocasión sino de una de las grandes des-ventajas, así con guión, porque para algunos puede que sea una ventaja, pero para mí no lo es. Veamos. Tengo un poco más de 25 años y hoy, por primera vez en mi vida, pelé un melón, increíble, esa fruta tan común que he comido una y mil veces en ensalada de frutas, o sin nada más o bien que he bebido en fresco de melón con naranja. Es increíble, pero no sabía incluso cómo pelarlo, no sabía si se tenía que partir por la mitad y luego quitar la cáscara o si se podía pelar como las naranjas que se les quita la cáscara y luego se parten por la mitad para extraer su jugo, pero el melón era algo grande y realmente no tenía idea de cómo pelarlo y de si lo estaba haciendo bien. En Nicaragua la cocina es un lugar “privilegiado” por no decir obligatorio para las mujeres, los hombres pueden entrar para probar algo de l...

Las caponeras francesas

Por: Jorge Vega Las caponeras llegaron a Nicaragua hace unos 10 años creo, a lo mejor mâs, pero seguro me falla la memoria, lo cierto es que desde que aparecieron en el paîs, su uso se ha hecho muy comûn e incluso vital. Todo el mundo tiene acceso a una caponera para transportarse en trayectos mâs o menos cortos. Hay caponeras que funcionan sôlo con la fuerza de su piloto, en cambio hay otras que tienen un motor, eso les permite hacer trayectos mâs largos y obviamente mâs tranquilos para el piloto, porque no tiene que gastar su energîa en pedalear por mucho tiempo. Hay lugares en Managua donde las caponera son mâs que ûtiles o como dije antes podrîamos decir que son vitales , porque como Managua es tan grande, hay gente que vive en zonas no tan centrales y el bus o taxi los deja hasta cierto punto y sin la ayuda de una caponera esas personas tendrîan que caminar al menos unos 10 ô 15 minutos, de ahî que su presencia, segûn yo, sea tan necesaria....

El arroz nuestro de cada día!

  Por: Jorge Vega Como lo mencioné en otra entrada, en Nicaragua no se le enseña a cocinar a los hombres, entonces cuando a uno lo toca estar fuera del país y tener que hacer su propia comida, en muchas ocasiones nos resulta totalmente difícil! La primera vez que me tocó estar por mucho tiempo fuera del país, compraba mucha comida congelada que bastaba con ponerla en una paila con aceite o sin nada o en el microondas y con eso ya me las arreglaba para comer, pero como hay momentos en lo que eso me aburría, tuve que empezar a medio aprender a cocinar y como no tenía mucha plata, entonces tenía que comerme todo a como me saliera. No tienen idea de las cosas que me tuve que comer, creaciones hechas por mí mismo. De regreso en Nicaragua, me interesé por aprender un poco más sobre el arte de cocinar y ahora sé hacer algunas cositas, no súper deliciosas o suculentas, pero no me muero de hambre como decimos popularmente en el país, pero todavía hay algo que me da b...

Quiero un año de mucha estabilidad!

En Nicaragua se suele decir que mientras hay vida, hay esperanza y es humano pensar que con cada inicio de año hay más esperanza, porque estamos en el inicio y sentimos que todo puede cambiar para bien. Cada vez que se termina un año muchos añoramos el tiempo pasado, casi siempre decimos que “todo tiempo pasado fue mejor”, pero cuando estemos en el futuro, el tiempo actual también formará parte de nuestro pasado y es por eso que hay que vivirlo y sentirlo para que en el futuro tengamos cosas interesantes que contar sobre lo que vivimos. Yo en especial quiero un año de mucha estabilidad, estabilidad amplia en todos los sentidos de la palabra, quiero muchos éxitos para mí y para todas las personas que conozco y espero que este año sea un año lleno de cambios positivos y llenos de muchas alegrías y bendiciones. Qué Dios nos bendiga a todos y tengamos un excelente año 2016 ! Jorge