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En Nicaragua no hace calor y en Francia no hace frîo!


Por: Jorge VEGA


Cuando se habla del clima es difîcil ponerse de acuerdo, sobre todo cuando uno no ha tenido la oportunidad de viajar un poco y ver o sentir otro tipo de clima. Cuando estoy en Nicaragua y hablo del frîo en Francia, mucha gente me dice mâs o menos lo mismo: “Los franceses deben estar acostumbrados al frîo”, lo mismo me pasa cuando en Francia hablamos del clima en Nicaragua, la gran mayorîa me dice: “Seguro en Nicaragua nadie tiene calor, porque estân acostumbrados al calor”.

Estar acostumbrados



En teorîa uno estâ acostumbrado a algo que le es familiar, partiendo de ese principio, entonces efectivamente los nicas estamos “acostumbrados” al calor, porque no hay de otra, no tenemos otras opciones, en el paîs hace calor casi todo el año, pero eso de estar “acostumbrados” no significa que el nica esté feliz con el calorazo, sobre todo cuando no hay viento y que el aire del abanico sale extra caliente! Por muy “acostumbrado” que uno esté al calor, va a sentir calor. Por eso es que nos vestimos con ropa mâs “fresca” o estamos bebiendo cosas frîas o con hielo o estamos buscando la sombra cuando caminamos o nos ponemos una gorra y demâs estrategias que hemos encontrado para aguantar el calor. Eso de “estar acostumbrado” no resulta de mucha ayuda al final.



Veamos ahora el caso francés y especîficamente dos estaciones del año: otoño e invierno. En otoño empiezan a haber cambios bastantes importantes; la temperatura empieza a bajar, a veces poco a poco o a veces de golpe, en dependencia de las regiones, los ârboles empiezan a perder sus hojas, otros no, y empieza a hacer frîo por las mañanas, después en la tarde hace en teorîa buen clima y por las noches otra vez el frîo, entonces uno tiene que abrigarse bien. 

 

Abrigarse bien en Nicaragua significa ponerse, ademâs de la camisa, una sudadera, con eso ya se resolviô el tema del frîo y lo de abrigarse. En Francia, en cambio, para el otoño, uno tiene que vestirse con muchas cosas: camisa + sudadera + sudadera de lana y en dependencia del frîo, agregar una chaqueta normal o bien una chaqueta que pesa, el peso es variable, pueden ser chaquetas que pesan, 1 libra, 2, 3, 4, 5, y tenés que andarla todo el dîa o al menos mientras estés en la calle, entonces tu cuerpo anda cargando toda esa cantidad de ropa casi todo el tiempo. A veces puede resultar incomodo caminar con tantas cosas y cuando uno no estâ acostumbrado te duele la espalda y los hombros, porque andâs cargando peso extra. 

 

En invierno y dependencia del viento, a veces podés estar sûper bien “abrigado” y sentir frîo, las manos se pueden congelar, entonces empezâs a usar guantes y para no enfermarse uno se pone una bufanda en el cuello y cuando el frîo es brutal, un gorro que proteja las orejas, porque las orejas se pueden poner tan frîas que uno deja de sentirlas, como si estuvieran anestesiadas. Y encima hay gente en Nicaragua que piensa: en Francia estân acostmbradosal frîo!



En Francia cuando hace frîo, hace frîo y la gente habla de eso, de lo frîo que estâ el dîa y no queda de otra que abrigarse y ponerse de todo y seguir con sus obligaciones, y hay calefacciôn en muchos lugares para que uno no sienta tanto el frîo, pero en cuanto salîs de un lugar y vas a la calle, ya es otra cosa. En Nicaragua cuando hace calor, hace calor y la gente habla de eso, del calor que hace y no queda de otra que vestirse lo mâs “fresco” posible, beber mucha agua, caminar por la sombrita, no salir a horas donde el sol pega sûper fuerte.



En resumen, algo de cierto tiene eso de estar “acostumbrados al clima” de ambos lados del charco, pero a eso habrîa que agregarle que ni de un lado ni del otro tenemos opciones. En Nicaragua nos gustarîa tener un clima mâs fresco y en Francia se aprecia mucho el verano. En Nicaragua hace calor y en Francia durante el otoño e invierno hace frîo, es lo que hay, y como buenos mortales que somos, hemos aprendido a vivir con eso. 

 
Nota:
Las imâgenes donde aparezco son mîas, las demâs fueron extraîdas de la red.

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